04/03/2026
Hay algo que cambia cuando trabajas en otro idioma… y no siempre lo vemos.
Desde hace años he estado trabajando con profesionales que se desenvuelven en entornos internacionales, tales como: líderes, médicos que trabajan fuera de su país, abogados que negocian en inglés, asistentes de dirección y especialistas técnicos que gestionan proyectos en varios países simultáneamente. Y no importando la posición o rango, he estado viendo algo que se repite una y otra vez. Cuando dichos profesionales se expresan en un segundo idioma, normalmente el inglés, algo en ellos cambia... Tanto el uso del lenguaje como la comunicación son correctos, haciendo que la reunión salga bien, pero la energía a la hora de transmitir no fluye de la misma manera. Una persona que en su idioma es segura, clara y decidida, en inglés se vuelve más prudente, más neutral y un poco más pequeña. Y esto no solo lo sé por mis clientes, sino también desde mi propia experiencia.
Yo actualmente hablo cinco idiomas, tres de los cuales utilizo en mi trabajo de manera diaria, pero recuerdo muy bien cuando empecé a trabajar en otro idioma que no era nativamente el mío. Yo conocía y tenía un buen nivel en este segundo idioma lo cual me permitía comunicarme, pero a la misma vez comencé a pensar más antes de hablar, simplificando mis mensajes, conllevando, por tanto, a ocupar menos espacio y relevancia en las conversaciones. No es que alguien me dijera “estás perdiendo influencia o relevancia en las reuniones”, pero yo de algún modo lo sentía así... No es que fuera un problema de gramática, sino más bien era una cuestión de posición y confianza a la hora de comunicar de manera segura y efectiva.
Por eso quiero escribir ahora sobre este problema que afecta a muchos profesionales. Porque no es un tema de vocabulario o gramática, sino un tema de presencia. Y sé que todo esto se puede trabajar. No desde la perfección, sino desde cómo enfocas y te posicionas en el segundo idioma.
Si trabajas en un entorno internacional, estoy interesada en tu situación. ¿Qué es hoy lo más difícil para ti cuando trabajas en otro idioma? ¿Qué te da más miedo, cometer un error o que te juzguen por ello? ¿Hablas menos en inglés que en tu idioma nativo? ¿Te sientes un poco más “pequeño”? ¿Analizas cada frase antes de decirla? Y si todavía no trabajas en un entorno internacional pero querrías hacerlo… ¿qué es lo que más te preocupa ahora para dar el paso? ¿Qué es lo que bloquea hoy tu seguridad para trabajar en un entorno en inglés?
En los próximos artículos voy a hablar con más claridad sobre qué cambia realmente cuando cambiamos de idioma… y cómo se puede trabajar.