18/06/2026
Hay momentos en los que avanzar es lo adecuado.
Y hay momentos en los que la invitación es otra.
Detenerse.
Escuchar.
Reconocer qué ha florecido.
Observar qué necesita equilibrio.
Preguntarse qué merece ser llevado al siguiente ciclo y qué es mejor dejar atrás.
Mabon es uno de esos momentos.
Puede parecer extraño hablar del equinoccio de otoño cuando estamos a las puertas de Litha y aún quedan varios meses de verano por delante.
Pero los ciclos no empiezan el día que llegan.
Comenzamos a prepararnos para ellos mucho antes.
El equinoccio nos recuerda que Luz y Sombra comparten el mismo espacio. Que no todo consiste en crecer, hacer o conseguir más. A veces el trabajo va de mirar con honestidad el camino recorrido y recoger sus frutos.
Por eso hoy quiero compartir con vosotras una propuesta que llevamos tiempo preparando:
Del 18 al 20 de septiembre nos reuniremos en los Montes de Toledo para cruzar juntas el umbral del otoño.
Hemos decidido abrir ya las inscripciones para que quienes sientan la llamada puedan organizarse con tiempo y beneficiarse del precio especial de lanzamiento disponible hasta el 30 de junio.
Simona Ghicu y yo sostendremos este espacio desde dos miradas complementarias: ella desde la mediumnidad y la conexión con los Ancestros; yo desde la Brujería, el Territorio y la práctica ritual.
A lo largo del fin de semana exploraremos nuestra relación con los Espíritus que nos acompañan, el Territorio, los Ciclos Naturales y el Mundo Sutil.
Compartiremos prácticas, conversaciones, rituales y tiempo para escuchar aquello que suele quedar sepultado bajo el ruido cotidiano.
No es necesario tener experiencia previa. Sólo la disposición a estar presente, escuchar y permitir que este proceso haga su trabajo.
Si necesitas más información o quieres saber si este retiro es para ti, escríbeme.
Y si al leer estas palabras sientes que algo dentro de ti presta atención, quizá este viaje tenga algo que ofrecerte.
Te aseguro que será uno que vas a disfrutar.
15/06/2026
La cicuta (Conium maculatum) no es considerada planta sino sentencia vegetal.
En el Veneficium se nombra como aquello que no pertenece del todo al mundo de lo vivo ni del todo al de lo mu**to.
Se la reconoce por su naturaleza saturnal: pesada, opaca, silenciosa.
Esta planta no ofrece apertura, sino desprendimiento. No invita, despoja.
Quienes la conocen no la tratan como sustancia, sino como figura simbólica del límite entre vida y muerte, algo que “habla” aunque no se use.
Su presencia marca el tránsito entre estados internos donde la identidad deja de sostenerse con firmeza y comienza a deshacerse en capas más antiguas de la conciencia.
En ese espacio intermedio, liminal, sin nombre claro, lo oculto no se revela: respira.
El contacto con ella no se entiende como uso directo, sino como relación contenida, prudente.
No se busca integrarla ni dominarla, sino acercarse sin romper la distancia que impone por naturaleza.
Su trabajo se mantiene en formas indirectas: gestos rituales, presencia simbólica, o contemplación consciente de su figura como recordatorio del paso entre estados.
En los trabajos de transformación aparece cuando algo necesita concluir sin retorno emocional.
En las prácticas vinculadas a lo subterráneo simbólico, actúa como llave: no abre caminos, señala los que ya no existen.
En los procesos de depuración interna, no elimina lo accesorio, retira lo que ya no puede sostenerse dentro de la estructura de la persona.
Nada en su presencia admite ligereza.
Su mención exige disciplina interna y claridad de intención.
El espacio, la mente y el gesto deben alinearse, porque aquello que actúa en los bordes de la existencia no distingue entre quien observa y quien es atravesado por la experiencia.
Aun así, su función no es el daño sino la claridad extrema de lo que termina.
Donde la voluntad se aferra, afloja. Donde el relato personal se endurece, se disuelve.
Si te atreves a hacerlo, trátala con respeto, distancia y reverencia, no merece menos.
13/06/2026
Hay una idea muy común en este Camino: si estás conectada, todo va a fluir sin tropiezos.
Como si la conexión correcta te protegiera del error.
Como si la práctica bien hecha eliminara la confusión.
La realidad es mucho menos elegante: aprendes haciendo, ajustas fallando, comprendes después.
No porque no estés sintonizada, sino porque estás aprendiendo algo que no se puede dominar solo desde la teoría o la intención.
Porque estás intentado recuperar un lenguaje que no hablas desde hace demasiado tiempo y necesitas gatear antes de poder correr.
La intuición ayuda, sí. Es una brújula útil que puedes ser muy precisa cuando está bien engrasada.
Otras veces es solo una sensación difusa que necesitas comprobar en la realidad.
Lo importante es que no sustituye el proceso.
Y el proceso, casi siempre, incluye errores que no eran errores en sí, sino intentos.
Lecturas incompletas.
Decisiones tomadas con la información que tenías en ese momento, sin el recuerdo ni la experiencia.
Con el tiempo entiendes que no todo lo que no salió como esperabas estaba mal.
Simplemente estaba enseñándote algo que todavía no sabías o no podías ver.
Y eso cambia por completo la forma de practicar.
Porque dejas de buscar hacerlo perfecto y empiezas a aprender a hacerlo consciente.
Cuando eso pasa, cuando memoria e intuición van de la mano, ahí es cuando corres que te las pelas y cuando empiezas, también, a disfrutar el Viaje.
11/06/2026
Muchas de las frustraciones que aparecen en la práctica de la Brujería y la Hechicería nacen de una simple confusión de conceptos.
A veces utilizamos palabras distintas para hablar de lo mismo, lo que altera no sólo el significado sino también el resultado que conseguimos porque partimos de expectativas erróneas.
Otras veces utilizamos la misma palabra para referirnos a cosas completamente diferentes, lo que puede liar aún más la cosa.
Cuando eso ocurre, es fácil generar expectativas poco realistas, interpretar mal una experiencia o creer que entendemos algo que en realidad nunca hemos tenido claro.
Magia no es Brujería.
Brujería no es Hechicería ni la Bruja y la Hechicera han de ser una y la misma.
Un ritual no cumple la misma función que un trabajo mágico, se crean en el mismo espacio se manifiestan de formas diferentes.
Una herramienta no es la fuente del Poder sino la expresión o el vehículo del Poder de la Bruja que la maneja.
Estas diferencias pueden parecer pequeñas, pero la importancia de la Palabra es bien grande a la hora de idear, definir, crear y hacer algo "mágico".
La forma en que nombramos las cosas influye en cómo las comprendemos, cómo las practicamos y qué esperamos conseguir de ellas y con ellas.
Distinguir es parte del aprendizaje, no se trata de acumular términos ni "palabros" sin sentido para ti, sino de entender qué significa cada uno y cuándo estamos hablando realmente de cosas distintas.
Cuando integras esto, muchas piezas comienzan a colocarse.
La práctica se vuelve más clara.
Las palabras encajan mejor.
Los propósitos cobran más sentido.
Y una práctica más clara es una práctica más sólida, sobre todo cuando estás empezando y no sabes distinguir.
No te estreses, que todo se aprende.
Al fin y al cabo, se trata de disfrutar el Viaje.
09/06/2026
Cuando comenzamos a interesarnos por la Brujería, solemos buscar respuestas rápidas.
Un hechizo para esto.
Un ritual para aquello.
Una correspondencia para lo otro.
Y no hay nada malo en ello.
El problema aparece cuando acumulamos prácticas sin comprender qué estamos haciendo realmente.
Entender la función de un ingrediente, por qué usar este y no aquel, de un símbolo o de una acción concreta realizada de una manera específica, cambia por completo tu forma de practicar.
Porque deja de ser una repetición y se convierte en una elección consciente.
Con el tiempo descubrí que la diferencia no estaba en hacer más cosas, sino en comprender mejor las que ya hacía.
Dejar de acumular y profundizar.
Si pudieras volver al principio de tu Camino, ¿Qué te habría gustado que te explicaran antes?