30/07/2026
¿Por qué tantas personas sienten que en vacaciones tienen más deseo sexual?
Probablemente no sea el hotel. Ni la playa. Ni el mojito... (Aunque algo tiene que ver...)
Lo que suele cambiar son las "condiciones".
Durante el año vivimos inmersas* en una dinámica de productividad constante. Trabajamos, cuidamos, estudiamos, organizamos la casa, respondemos mensajes, cumplimos horarios y vamos saltando de una tarea a otra con la sensación de que nunca es suficiente. Nuestro cerebro pasa el día resolviendo problemas.
Y un cerebro en modo supervivencia difícilmente puede estar, al mismo tiempo, disponible para el placer.
Existe la idea de que el deseo sexual aparece por arte de magia, como si fuera un interruptor que se enciende solo. Sin embargo, desde la sexología sabemos que el deseo NO funciona así. El deseo se construye. Se aprende. Se cuida. Y necesita un contexto que lo favorezca.
Necesita descanso, tiempo, seguridad, bienestar emocional, curiosidad, espacio, juego, novedad, autoconocimiento... y permiso para disfrutar.
Por eso muchas personas notan cambios cuando salen de su rutina. No solo porque tengan menos obligaciones, sino porque el cerebro recibe menos estímulos estresantes y más experiencias nuevas. La novedad, la desconexión parcial de las responsabilidades y la sensación de estar presentes en el momento pueden reducir los "frenos" del deseo y facilitar que aparezca.
Eso no significa que todas las vacaciones sean afrodisíacas. También pueden estar llenas de prisas, planificación, cuidados o expectativas. Pero nos recuerdan una idea muy importante:
El deseo no suele desaparecer porque haya algo roto en ti. Muchas veces desaparece porque hace demasiado tiempo que no encuentra las condiciones necesarias para acudir.
*Cómo siempre, escribimos el texto en femenino genérico refiriéndonos a personas.