Desde que nacemos estamos aprendiendo las reglas del juego al mismo tiempo que lo jugamos. La infancia sienta las bases de muchas cosas y la adolescencia es una transformación en la que cambia el mundo y las personas. Existe la posibilidad de modificar la forma en que te relacionas con tus hijos para ser una ayuda en su desarrollo. La forma en que nos comunicamos con nuestros hijos afecta a la evo
lución de su pensamiento y puede limitar o potenciar la aparición de ideas propias. La escuela convierte el concepto del Lider-Coach tan de moda en las empresas, en el Padre-Coach, tan necesario en las familias. Fomenta la aparición de lo que los jóvenes necesitan de los adultos para escucharlos, lo que falta en las relaciones padres-hijos y lo que los padres pueden aportar para que sus hijos se desarrollen como personas basándose en tres pilares: amor, respeto y coherencia.