30/01/2024
¡Hay cosas que no tienen precio!
No soy de hacer las cosas para que me lo agradezcan, las hago porque me salen del alma, pero no os podéis imaginar lo emocionante que es que te hagan partícipe de que esas cosas que has hecho con el alma han llegado a su destino. Como "teacher" es el "TOP TOP".
El otro día la vida puso en mi camino a una futura docente que iba a empezar sus prácticas y le dije, ¿quieres un consejo? La verdad es que no le di tiempo a que me contestara y así, sin más, le solté: "Dar clase es 50% transmitir conocimientos; el otro 50% es otra cosa", y me quedé tan ancha. La pobre mujer me miró con cara de "perdona, pero no te entiendo".
Los que me conocéis sabéis que es difícil dejarme sin palabras... bueno, pues el otro día me quedé sin ellas.
Por eso hoy quiero aprovechar esta plataforma para dar públicamente las gracias a MIS ALUMNOS, con mayúscula, de ahora y de siempre; ya sabéis que ser MI ALUMNO es un título vitalicio, una vez que se adquiere, se mantiene de por vida. Desgraciadamente tengo que reconocer que también he dejado algún ex-alumno por el camino, concretamente dos ex-alumnas, esta vez con minúscula, a las que no quiero en mi vida; personas tóxicas que envenenan el aire que respiramos todos, ¡que les vaya bonito pero cuanto más lejos, mejor! Pero si no hubiera blanco no apreciaríamos el negro, así que"thank you, anyway." 😉
Me siento muy afortunada por haber encontrado mi vocación a pesar de mi profesión.
Un abrazo fuerte. See you!