02/07/2026
A veces no reaccionamos a lo que hacen nuestros hijos, sino a lo que despiertan dentro de nosotras.
Todas tenemos botones emocionales. Heridas, miedos y mecanismos que aprendimos en la infancia para protegernos. El problema es que ese “personaje” que un día nos ayudó a sobrevivir no siempre sabe que el peligro ya pasó.
Por eso, un simple “no”, una rabieta o un desafío pueden sentirse como una amenaza, aunque no lo sean.
Sanar no consiste en ser una madre perfecta. Consiste en reconocer esos botones para que dejen de dirigir nuestras respuestas. ❤️🩹