29/03/2025
Cuando el ritmo de desarrollo de un niñ@ es más lento de lo esperado para su edad ya sea a nivel cognitivo, motor, social o emocional, la identificación es fundamental para facilitar el crecimiento y bienestar del menor. Y con una adecuada intervención se consigue implementar estrategias de apoyo que pueden marcar una diferencia significativa en el desarrollo del niño.
A menudo, el camino hacia el reconocimiento de una dificultad está marcado por el miedo al diagnóstico, a la etiqueta y/o a su significado. Estos temores son comprensibles, pero es importante abordar este miedo desde una perspectiva informada y positiva; porque los beneficios de la atención temprana son mayores y los pronósticos mejores.
El diagnóstico no define al niño; por el contrario, ofrece un marco que ayuda para entender sus necesidades y proporciona las bases para un abordaje más integral, armónico y eficiente. No es un obstáculo, sino un punto de partida para ofrecer los recursos y apoyos necesarios.
Aceptar el diagnóstico permite una intervención más adecuada, reduce la incertidumbre y nos ayuda a establecer un rumbo de mayor éxito y aprovechamiento del potencial. No es un proceso fácil, tiene sus tiempos y sus fases, y requiere de la sensibilidad y comprensión del propia y del entono.