11/11/2022
¿Te has preguntado alguna vez para qué sirve eso de conocerse a una misma?
Es posible que nunca te hayas planteado el autoconocimiento como parte fundamental de la vida. Es común en la sociedad de hoy día, más centrada en las exigencias de la vida "fuera", el olvidarse de "mirarse por dentro". Se suele creer que el conocerse es algo superfluo, algo que consiste únicamente en lo que me gusta o lo que no, en lo que quiero o, más bien, en lo que no. La cuestión de base es que muchas personas ni siquiera saben qué les gusta o qué quieren realmente por ellas mismas, sin la presión de lo que dicta la sociedad.
El autoconocimiento va mucho más allá, tiene que ver con lo que una es en esencia. Los principios, los anhelos, los miedos, lo que creemos, lo que valoramos, lo que de verdad amamos... la coherencia con una misma es base fundamental si queremos vivir desde la paz y la estabilidad interna (que es lo más cercano que se puede estar de la llamada "felicidad") y eso solo es posible si sé, realmente, quien soy. Es así de simple.
Conocerse, de verdad, requiere de voluntad, de espacio para la autorreflexión, de dedicación a una misma, de aceptación. De estar dispuestas a abrirse en canal a nuestras dichas y nuestras desdichas. No es rápido, no es sencillo, no es una línea recta, tiene sus idas y venidas, sus subidas y bajadas... es un viaje apasionante que no deja indiferente. Cuando se empieza ya se empieza a ser "otra persona", se empieza a despertar del sueño en el que estamos.