Carolina Seguí

Carolina Seguí

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Curso de Preparación al parto online

21/08/2026

Se termina agosto y todos vuelven “renovados”. Vos volvés con la mochila, las bolsas, la ropa por lavar y un cansancio que no se cura con playa.
Es que para muchas madres las vacaciones no son descanso: es el mismo trabajo en otro escenario, sin rutinas y con todos en casa todo el día. Cocinar igual, sostener igual, mediar igual (pero con arena).
Así que si llegás a septiembre más cansada que en julio, no es que “no sabés disfrutar”. Es que nadie descansa haciendo el trabajo de varias.
Mandásela a esa amiga que “volvió de vacaciones” agotada: a veces alcanza con que alguien lo diga. 🤍

20/08/2026

Berrinche nivel: suelo del supermercado, 40 grados, y la señora mirando.

En ese momento no está en juego tu crianza: está en juego tu sistema nervioso. Y tu hijo no te está tomando el pelo, está desbordado, y necesita que le prestes tu calma porque la suya todavía no alcanza.

Tu único trabajo ahí no es que se calle: es ser el adulto del momento. Bajá a su altura, pocas palabras, sacalo del ojo del huracán si podés. La mirada de la señora no es tu problema.

¿Querés las frases exactas que uso para ese momento? Comentá CALMA y te las mando por privado, sin robots: te escribo yo. 🤍

18/08/2026

Las fotos dicen “vacaciones”. Tu cuerpo dice “mismo trabajo, otra dirección”.
Para muchas madres, las vacaciones no son descanso: son la misma carga de siempre pero sin cole, en una casa que no es la tuya y con público opinando. Y a la noche, encima de agotada, culpa porque “hay que disfrutar cada momento”.
No estás rota ni sos una desagradecida. Estás haciendo el trabajo de varias personas, también en agosto. El descanso de mamá no aparece solo: se planifica, se pide, se negocia. Y pedirlo no te hace menos madre.
Contame con sinceridad: del 1 al 10, ¿cuánto descansaste este verano? 🤍

14/08/2026

Durante miles de años, ninguna mujer crió sola. Había abuelas, tías, vecinas, primas: una red que sostenía, que enseñaba, que te daba de comer mientras vos dabas la teta, que agarraba al bebé para que durmieras unas horas.
Hoy, sobre todo si emigraste, criás lejos de todo eso. Tu mamá está a un océano de distancia. No tenés a quién dejarle el bebé ni diez minutos. Y, muchas veces, te comparás con una versión idealizada de la maternidad que ves en una pantalla.
Que te cueste no es porque seas débil ni porque lo estés haciendo mal. Es que estás haciendo, vos sola, el trabajo que la naturaleza diseñó para muchas manos.
No te falta capacidad. Te falta la tribu. Y reconocerlo no es rendirse: es dejar de echarte la culpa por algo que nunca fue tu culpa.
¿Estás criando lejos de tu gente, sin red? Escribime, te leo. Y si conocés a una mamá que está criando lejos y sola, mandale esto. 🤍

11/08/2026

Es agosto, hace mucho calor, no hay cole y las pantallas explotaron. Y con ellas, tu culpa.
Te cuento: el problema no es agosto, ni sos vos. Es que estás sosteniendo dos meses de vacaciones prácticamente sola. La pantalla no es tu enemiga; la soledad con la que estás criando, sí.
No midas los minutos: mirá qué lugar ocupa. Si es el respiro para que la casa no explote, es una herramienta. Si ya ocupa todo el lugar del encuentro, es una señal: no de que fallaste, de que necesitás ayuda.
¿Sentís que este verano la pantalla te ganó? Comentá RESPIRO y te escribo yo, sin robots: te escribo yo de verdad. 🤍

06/08/2026

Agosto: tus hijos juntos 24/7, y un arbitraje que no termina nunca.
Acá va algo que alivia: los hermanos no se pelean más en verano porque se quieran menos. Están cansados, sin rutina, y compitiendo todo el día por el recurso más valioso de la casa: tu atención.
Y no hace falta hacer de jueza en cada pelea. Si no hay golpes, probá no elegir bando: "confío en que lo pueden resolver". Muchas peleas, sin público, se desinflan solas.
Si en tu casa agosto es un ring, contame cuál es la pelea estrella 😄. Y si sentís que ya no es solo el verano, escribime. 🤍

03/08/2026

Llegó el hermanito, la hermanita y, de golpe, tu hijo más grande pega, hace berrinches, vuelve a hacerse p*s, no se te despega ni un segundo, “se porta mal”.
Y vos, agotada y con un recién nacido en brazos, sentís que no podés con todo.
Revisemos esto: lo que tu hijo está viviendo es enorme. De un día para el otro dejó de ser el centro del mundo y tuvo que compartir lo que más ama (vos) con un desconocido chiquito que encima no se va más. Lo que parece “mala conducta” casi siempre es esto: una forma torpe, de niño, de decir “tengo miedo de que ya no haya lugar para mí”.
No necesita un reto. Necesita que le confirmes, una y otra vez, que tu amor no se divide cuando llega un hermano: se multiplica.
¿Tenés más de un hijo/a? Contame cómo se vivieron los celos en tu casa. Te leo. 🤍

30/07/2026

Cuando tu bebé te mira a la cara, no ve una cara cualquiera. Te lee. Tu rostro es su primer espejo: en tu expresión empieza a descubrir quién es, si existe, si importa, si está a salvo.
Winnicott lo decía así: cuando una mamá mira a su bebé con presencia, el bebé se ve a sí mismo reflejado. “Acá estoy, soy querido”.
Y acá viene lo importante, sin culpa: por eso tu estado pesa tanto. Cuando estás agotada, sola, desbordada (y muchas veces lo estás porque hacés el trabajo de varias sin red) el espejo se empaña. No porque seas mala madre. Porque nadie te está sosteniendo a vos.
El mismo Winnicott lo dijo: no hace falta ser una madre perfecta. Alcanza con ser una madre suficientemente buena.
Y si últimamente lo sentís empañado, no es una falla tuya. Es una señal de que a vos también te toca que te cuiden. ¿Te resuena? Contame acá abajo. 🤍

28/07/2026

Se acerca el cumpleaños de tu hijo y, en vez de pura alegría, te agarra una tristeza que no sabés de dónde sale. Y encima te sentís culpable.
Acá va algo que casi nadie nombra: el cumple de tu hijo es, también, el aniversario de tu parto. Y si ese parto fue difícil: una cesárea que no elegiste, violencia obstétrica, miedo, tu cuerpo lo recuerda. Tiene nombre y está documentado: reacción de aniversario.
No es que no ames a tu hijo. Es que una misma fecha sostiene dos verdades: la alegría de que llegó, y el peso de cómo llegó. Las dos pueden ser ciertas.
Esto se puede mirar, nombrar y resignificar. No tenés que cargarlo callada un año más. Si te pasa, escribime. 🤍

24/07/2026

Hay una idea dando vueltas de que poner límites “reprime”, que lo más amoroso es dejar que el niño haga lo que quiera. Y del otro lado, los que creen que un buen límite es a los gritos o con castigo.
Como siempre, los dos extremos te complican.
Un límite no es un castigo ni una pelea de poder. Es una forma de cuidado. Cuando un chico no tiene límites, no se siente libre, se siente perdido, porque queda a cargo de decisiones demasiado grandes para él. El límite, puesto con firmeza y con cariño, le dice: “yo me ocupo, vos podés ser chico tranquilo”.
No se trata de quién gana. Se trata de darle un mundo predecible donde sentirse seguro. Y eso, a la larga, es de las cosas más amorosas que le podés dar.
¿Cuál es el límite que más te cuesta sostener? Te leo acá abajo. 🤍

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