01/10/2026
Enrique adora el café. Alba prefiere el té. ☕🍵
Y esa no es la única diferencia entre nosotros.
Pensamos distinto. Hacemos las cosas de manera diferente. A veces chocamos. Otras veces llegamos a conclusiones completamente opuestas.
Y ahí está también una de nuestras mayores fortalezas.
Somos pareja desde hace muchos años y llevamos más de 15 trabajando juntos. Durante este tiempo hemos aprendido que colaborar no significa estar siempre de acuerdo, sino ser capaces de entender la mirada del otro y construir algo mejor con ambas.
Quizá por eso conocemos bien muchos de los retos que aparecen en negocios familiares, proyectos compartidos por parejas, amigos o segundas generaciones. Cuando lo profesional y lo personal conviven, hay mucho en juego.
Estas son las normas y las reglas que nos funcionan:
→ Hablar de líder a líder, desde la misma autoridad.
→ Conocernos bien y seguir haciendo trabajo personal.
→ Poner límites al lado profesional. Los fines de semana no se habla de trabajo: eso es sagrado.
→ Tener muy claras las líneas rojas del respeto.
→ Admirarnos y querer genuinamente que el otro siga creciendo.
→ Compartir una misma idea de fondo: el negocio debe ayudarnos a crecer, no pasar por encima de nuestro bienestar.
Después de muchos años hemos comprobado que cuanto mejor estamos nosotros, mejor está nuestro negocio.
Somos diferentes. Y probablemente por eso somos complementarios.
De todas estas ideas, ¿cuál sientes que podría servir para mejorar tu manera de trabajar?