06/09/2026
“La Junta podría impulsar un museo dedicado al arte virreinal”
Francisco Montes | Historiador del Arte
Luis Sánchez-Moliní / 06.09.2026
Pertenece a la fecunda escuela sevillana de historiadores del arte hispanoamericano
Sus investigaciones se han centrado en la iconografía de la Virgen de Guadalupe y el mecenazgo de los virreyes
https://www.diariodesevilla.es/rastrodelafama/junta-impulsar-museo-dedicado-arte_0_2007876047.html
Francisco Montes González (Sevilla, 1981) pertenece a la ya veterana escuela sevillana de historiadores de arte hispanoamericano, una estirpe que atesora nombres como Diego Angulo, Francisco Murillo Herrera, Enrique Marco Dorta... Para darle un mayor caché americanista a la entrevista la celebramos en el antiguo despacho de Emilio Gómez Piñol (hoy sala de reuniones), otra de las vacas sagradas de una especialidad que no siempre logra la atención que merece. Licenciado en Humanidades por la Pablo de Olavide y doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, Francisco Montes es actualmente profesor titular de esta última. Las investigaciones de este docente se han centrado en el estudio de la cultura virreinal americana desde una perspectiva sociológica, con especial atención al mecenazgo de los virreyes y el papel de las virreinas en los rituales festivos y los intercambios artísticos entre España, Italia e Hispanoamérica. Su libro más conocido es ‘Sevilla Guadalupana. Arte, historia y devoción’, sobre el gran impacto de esta devoción mexicana en nuestra ciudad. También es autor, entre otras obras, de ‘Mecenazgo virreinal y patrocinio artístico. El ducado de Alburquerque en la Nueva España’, que fue IV Premio de investigación ‘Cultura y nobleza. Mecenazgo, obra social, coleccionismo', otorgado por la Maestranza y Buenas Letras.
Pregunta.–Para los recién llegados, ¿qué es el arte virreinal?
Respuesta.–Podemos considerar como arte virreinal a todas las manifestaciones artísticas que se produjeron en los diferentes virreinatos americanos. Es decir, de la conquista hasta las independencias de los países americanos. No hay un solo arte virreinal, sino que está dividido en muchas escuelas. Antes, solo se consideraban dos grandes escuelas: la novohispana (mexicana) y la cuzqueña (peruana). Pero los estudios recientes han abierto la mirada y han encontrado una gran riqueza regional, con subgrupos que muestran características, identidades y estilos diferentes, como pueden ser las escuelas limeña, poblana, la altoperuana.
P.–Hay estudiosos que lo llaman arte colonial.
R.–Este término se ha tomado de la historiografía anglosajona y francesa, pero no lo estimo acertado ni adecuado, porque lo que hubo en la América española no fueron colonias, sino virreinatos establecidos jurídicamente.
P.–Todas estas escuelas tienen una serie de similitudes que le dan una unidad. Entre ellas la influencia del arte español.
R.–Pero el arte virreinal no se construye solo desde lo español. Es evidente que hay un sustrato local que está presente y nos habla de un arte híbrido, de las relaciones entre lo local y lo foráneo. Antes de la llegada de los españoles los indígenas ya tenían unas evidentes habilidades para las artes, eran muy diestros.
P.–El encuentro entre lo español y lo indígena. Es decir, el mestizaje.
R.–Hay que tener en cuenta que el mestizaje no solo se puede aplicar a lo americano. Podemos decir que todos los estilos artísticos son mestizos, en todos encontramos mezcla. El arte mudéjar es mestizo y no lo llamamos así. Para referirse al arte virreinal ahora se prefiere hablar de arte híbrido, de encuentro... Es lo que se usa en las nuevas corrientes de investigación en EEUU, en México...
P.–En cualquier caso, Sevilla fue una ciudad muy importante en la configuración de este arte virreinal.
R.–Muchísimo. De aquí salen numerosos artistas que arrancaron las escuelas locales en colaboración con artistas indígenas, se exportan modelos, se lleva a América obra realizada aquí, en los talleres de Zurbarán, Juan de Mesa, Martínez Montañés... También se aportan factores humanos, estilísticos...
P.–¿Y alguna influencia europea no española?
R.–Ahora se está trabajando mucho en la presencia de artistas italianos en América desde el último tercio del siglo XVI, como Angelino Medoro, Bernardo Bitti, Mateo Pérez de Alesio... Todos ellos pasaron por Sevilla antes de ir a América. Además, fue fundamental el arte flamenco y la influencia de Rubens a través de sus modelos grabados.
P.–Aunque en un principio este arte surge para satisfacer una demanda local, lo cierto es que termina saliendo de América. La prueba es el mucho arte virreinal que hay en España.
R.–Efectivamente, una parte de esa producción artística sale de América en lo que llamamos el tornaviaje. A España llega mobiliario, mucha orfebrería y plata labrada y representaciones pictóricas, fundamentalmente la iconografía de la Virgen de Guadalupe de México, que es la que más llegó y la que está más presente en la geografía española.
P.–Precisamente usted es un especialista en la iconografía de la Virgen de Guadalupe de México. ¿Por qué ese interés?
R.–Me di cuenta de que, pese a las muchísimos cuadros de Guadalupe de México que hay en Sevilla, apenas había bibliografía. Sí encontré dos tomos importantísimos elaborados por Joaquín González Moreno, un inventario realizado entre los años 1959 y 1974 en el que recogía todos los cuadros de Guadalupe en Sevilla, con las medidas, fechas, nombres de los propietarios... En total 400 obras en familias, conventos, iglesias... pero no daba una explicación del fenómeno, el porqué de esta abundancia.
P.–¿Y por qué la Virgen de Guadalupe cala tan hondo en Sevilla?
R.–Y en Cádiz. Fundamentalmente por la conexión con América de las dos ciudades a través del monopolio y del comercio. Además, a finales del siglo XVII hay un gran interés por parte de los criollos americanos de potenciar este culto. Y la puerta de entrada para llevar a cabo esa campaña política e ideológica en España era Sevilla. Prácticamente, todas las casas nobiliarias y de cargadores de Indias de Sevilla tenían una Virgen de Guadalupe. He llegado a contar diez ejemplares en algún convento. Podemos decir que la población sevillana se apropió de ese culto y lo hizo suyo.
P.–¿Por qué esa buena acogida?
R.–Porque era un culto milagroso, mariano, una Virgen americana...
P.–¿A qué se debía ese interés de las élites criollas en promover la devoción guadalupana?
R.–En el último tercio del siglo XVII esta elite criolla quería reivindicar ante la Corona sus derechos, su estatus, su posición. Y asociarse a una imagen religiosa era entonces un arma perfecta. Además, pretendían arrebatársela a las comunidades indígenas, que hasta la fecha eran los que tenían derecho exclusivo de copiar la imagen original (la vera copia o vera effigies), que según los creyentes y la tradición, su autor era Dios. Es una imagen no manufacta, como otras que tiene el catolicismo.
P.–Pero los historiadores habrán buscado un autor humano.
R.–Se habla de una mano indígena, probablemente formada en una escuela franciscana y con una serie de modelos grabados como base. Hablamos en torno a 1530 o 1540.
P.–Es curioso que un país como México, con una tradición oficial tan anticatólica, tenga un culto mariano tan arraigado.
R.–La Virgen de Guadalupe está por encima de cualquier cosa. Es algo que va más allá, que forma parte de la identidad del pueblo mexicano. El estandarte de la independencia fue una imagen de Guadalupe. Es la imagen más global del catolicismo, presente en todos los continentes. Es una especie de icono pop, presente en camisetas, tazas...
P.–Y después está la Virgen de Guadalupe de España, en el real monasterio de Cáceres que lleva su nombre.
R.–Según la tradición, esta imagen arriba a Sevilla desde Bizancio. Aquí tuvo culto hasta que, con la llegada del Islam, se saca de la ciudad y se esconde hasta que, en el siglo XIV, la encuentra un pastor extremeño en el río Guadalupe (Río de Lobos). Fue un culto muy fomentado en la Edad Media y por los Reyes Católicos. Los conquistadores extremeños, probablemente las huestes de Cortés, son los que llevan este culto a la colina del Tepeyac, utilizando probablemente un templo prehispánico en el que colocaron algún tipo de imagen de la Virgen de Guadalupe que levantó un gran fervor entre los indígenas. La famosa leyenda de Juan Diego no aparecerá hasta finales del XVII, un siglo después de que existiese el culto.
P.–En Sevilla, dónde podemos ver una buena imagen de Guadalupe?
R.–En la iglesia de San Nicolás, en la capilla sacramental de la hermandad de la Candelaria. Es un lienzo espectacular de Juan Correa, el único que se conserva en formato horizontal, con todos sus exornos florales.
P.–¿Y arte virreinal en general?
R.–Hace unos años, en el antiguo convento de Nuestra Señora de la Paz, donde hoy está la Sagrada Mortaja, Lázaro Gila descubrió una serie maravillosa sobre la vida de la Virgen atribuida a varios pintores mexicanos (José de Ibarra, Miguel Cabrera...). Durante años habían pasado desapercibidas, pero ya han estado expuestas en El Prado. El convento de Santa Paula también posee cosas muy interesantes arquetas de marfil, objetos asiáticos, algunas guadalupanas.
P.–También hay obras y objetos en casas particulares.
R.–Hasta hace 20 años había bastantes obras, pero muchas ya se han vendido y han salido de la ciudad. Un 75%, según mis cálculos.
P.–Qué países compran más arte virreinal.
R.–México y EEUU. Especialmente este último país, donde está la colección más importante de arte virreinal en la Thoma Foundation. Compran por todo el mundo
P.–¿Cómo valora la sociedad española el arte virreinal?
R.–Sigue estando muy poco valorado. Se le considera como un arte menor al lado de las grandes escuelas, como la italiana o la flamenca. Las primeras exposiciones empezaron a hacerse hace 20 años. Prácticamente, todo lo que se ha hecho ha sido desde Madrid, desde el Museo de América.
P.–Sin embargo, hay quienes se quejan de que con la moda de la decolonización, el arte virreinal está más marginado.
R.–Sin embargo, el Ministerio de Cultura sigue apostando por este arte. El Estado español ha comprado más que nunca arte virreinal y ha organizado prácticamente una exposición al año, poniendo en valor colecciones. Incluso el Museo del Prado se ha sumado.
P.–Algunos han planteado que se traslade el Museo de América a Sevilla.
R.–No comparto esa idea. Si queremos un museo de arte virreinal en Sevilla deberíamos aprovechar lo que todavía tenemos aquí. La Junta podría impulsar un museo andaluz de arte virreinal aprovechando lo que hay en Cádiz, Sevilla y otras ciudades y pueblos andaluces. O, por lo menos, que los museos de Sevilla y Cádiz tuviesen su sala dedicada al arte virreinal.