18/06/2020
MONTESSORI EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
Qué feliz al escuchar en la sesión plenaria del Parlamento Español una frase de María Montessori: “La primera tarea de la educación es agitar la vida pero dejarla libre para que se desarrolle”. Pero… ¿La mencionaba Joan Mena comprendiendo las palabras de la doctora o las quería utilizar para atraer a votantes?
Durante toda la sesión sólo escuché ruido de trastos de un lado a otro, y al tiempo cada uno, intentaba convencernos de que poseía la fórmula mágica para mejorar el sistema educativo. Y ciertamente hay una fórmula, pero no es mágica sino científica.
Financiación para la escuela, lenguas vehiculares, nuevas tecnologías, religión, educación sexual, igualdad de oportunidades, diversidad, inclusión, dignificar al profesor (por cierto no escuché: dignificar al niño).
Palabras bonitas al aire sobre los fines pedagógicos, sin valorar el proceso educativo, poniendo una vez más el foco en nuestros deseos como adultos y olvidándonos del niño como centro de esta tarea. Sin poner en común soluciones y herramientas para llegar a esos objetivos.
Así que más allá de los temas que parecen promovidos por ideas políticas de unos y otros, durante una mañana entera de pleno, se les olvida preguntarse sobre la educación: ¿Cuáles son las necesidades de cada niño, de cada ser humano en cada etapa de su desarrollo? ¿Cómo sacar de dentro la potencialidad de cada niño? ¿Cómo hacerle una persona íntegra y feliz? ¿Cómo dar libertad al hombre sin caer en el libertinaje? ¿Cómo respetar los ritmos e individualidad de cada uno si la igualdad de oportunidades pretende dar a todos lo mismo? Este concepto, unido al de justicia y libertad está confundido en educación, porque Montessori promueve la justicia no como acto de dar a todos lo mismo sino a cada uno lo que necesita ¿Se han planteado cómo llegar a esto? ¿Cómo hacer de cada uno agente activo y particular de la historia?
Dudo mucho que su lucha política tenga algo que ver con esto. Bueno, no lo dudo, tengo la certeza de que nada tiene que ver.
Montessori se asienta sobre unos principios fundamentales filosóficos, toda su obra tiene el por qué y el para qué. Creó su pedagogía de forma científica, bajó a las aulas, observó, pasó mucho tiempo entre niños, estudió mucho, reflexionó mucho, y dotó a su filosofía de un método, de unas herramientas para llevarlo a cabo.
Y esa es la gran diferencia con nuestros políticos, y esa es la tragedia de la educación. Que no conocen la realidad, que no han hecho un estudio profundo del ser humano, que se conforman con buscar unas frases bonitas por internet y se llenan la boca ofreciendo a los votantes lo que quieren oír, pero después no saben cómo llevar a cabo sus propias teorías.
Por último quiero hacer una llamada a los políticos que nos quieren gobernar, a todos esos que se sientan en el congreso, a todos los que día tras día se insultan frente a las cámaras, a los que se ríen de las propuestas del otro y se complacen en sus mazazos retóricos. A esos que debieran ser modelo de respeto, que piden para la escuela la prevención de conflictos y la resolución pacífica y nos muestran cada día como estando donde están, pidiendo lo que piden y representando lo que representan, no son capaces de mostrar respeto alguno por los ciudadanos bajo el yugo de sus decisiones, en el nuevo circo, que no provoca risa sino lágrimas, en el que se ha convertido el congreso.
Ah! Por cierto Joan, es María Montessori, no María “de” Montessori como usted citó. En internet, donde busca información, no todo vale.
Cristina López Ruiz de la Hermosa.
Investigación Montessori.