05/08/2020
Homenaje de Hernando Vergara:
20 AÑOS SIN EL NÁUFRAGO VELASCO. Por Néstor Raúl Osorio Cantor. Arrecife, Lanzarote, Islas Canarias. España. Este 3 de agosto, se cumplieron veinte años de la muerte en su residencia de Bogotá, de Luis Alejandro Velasco Rodríguez, el protagonista de carne y huesos más queridos de la obra de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, de "Relato de un náufrago". En este homenaje artístico- gráfico, el artista bogotano rinde homenaje a tres generaciones clave en su sorprendente existencia: Su propia existencia vital del protagonista, "que estuvo nueve días (no diez como se dijo originalmente) en una balsa a la deriva sin comer ni beber.., a Gabo, por derecho propio, que literariamente, lo inmortalizó; y, a su biógrafo el periodista Néstor Raúl Osorio Cantor, autor de "Cien mil kilómetros a Fuego Lento" Edición del mismo Hernando Vergara, Arte Peatonal Ediciones, Bogotá, 1992), en el que hace un registro -otra aventura- del reencuentro in situ en 1985 del náufrago con sus salvadores (los habitantes del pueblo de Mulatos, municipio de Necoclì, Antioquia, treinta años después de la odisea que lo originó, y del que fue testigo Luis Alejandro, el hijo del marinero, Luis Alfredo Velasco Liévano. Y, "Gabriel García Márquez: Caso Juzgado", E´dition (descatalogada) de Óscar Benito, Fuerteventura, Canarias, 2000).
La importancia del marinero Velasco, en boca, puño y letra de Gabo consistió en:
"Mi primera sorpresa fue que aquel muchacho de veinte años, macizo, con más cara de trompetista que de héroe de la patria, tenía un instinto excepcional del arte de narrar, una capacidad de síntesis y una memoria asombrosas, y bastante dignidad silvestres como para sonreírse de su propio heroísmo. En veinte sesiones de seis horas durante las cuales yo tomaba nota y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones, logramos reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez en el mar. Era tan minucioso y apasionante, que mi único problema literario sería conseguir que el lector lo creyera... "
"En veinte sesiones de seis horas diarias, durante las cuales yo tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones, logramos reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez días en el mar. Era tan minucioso y apasionante, que mi único problema literario sería conseguir que el lector lo creyera. No fue sólo por eso, sino también porque nos pareció justo, que acordamos escribirlo en primera persona y firmado por él. Esta es, en realidad, la primera vez que mi nombre aparece vinculado a este teto..." (Textos tomados del Prólogo "Historia de esta Historia, página 11" de Relato de un náufrago, de Tusquets Editores, Edición literaria , 1970) y del la obra periodística original "La verdad sobre mi aventura" El Espectador, abril 15 de 1955, último párrafo.
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