10/09/2022
Pues va a ser que sí
"El primero de los bienes después de la salud es la paz interior".
François de la Rochefoucauld
PUNTO DE ENCUENTRO CON MIS ALUMNOS DE LA ULPGC
Para preguntar, informar, opinar, anunciar y debatir
PUNTO DE ENCUENTRO desea ser un espacio en el que anunciar, informar e implementar aspectos sobre las materias que comparto con mis alumnos en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Están invitados a participar en ella con comentarios, preguntas, opiniones, motivos de debates y publicaciones todos los estudiantes que cursen las asignaturas "Identidad e interculturalidad. Tendencias del pens
10/09/2022
Pues va a ser que sí
"El primero de los bienes después de la salud es la paz interior".
François de la Rochefoucauld
21/09/2021
Uno de los textos más bellos que alguien ha escrito sobre la erupción del volcán en La Palma. Léanlo, por favor. Y recuerden que mientras no nos vamos, lo mejor es querernos.
Un paisaje no es solo un paisaje.
Un paisaje contiene aquello que eres.
Lo atesora como un nido.
Mi primer lugar fue La Palma.
Allí me escapé del colegio para colarme en un cementerio y pasear con miedo entre las tumbas. Allí cogí hojas de morera para dar de comer a mis gusanos que se convirtieron en mariposas. Allí intenté comprender cómo los gigantes se convertían en enanos. Allí comí polos de San Telmo en el césped. Allí crecí.
Nuestro imaginario rebosante de imágenes se ha construido desde la espectacularidad de esas producciones de cartón piedra que desalman lo observado, que lo convierte en algo aún más lejano, algo ficticio: un relato catastrófico en el que el componente humano siempre está ausente.
Esto unido a lo hermoso y la (perversa) idea de Paraíso que se fabrica de las Islas Canarias contribuyen a que parezca que el suceso no es real o por lo menos no es un suceso en el que importe lo que la gente siente.
"Para ustedes esto es un espectáculo, pero para nosotros es nuestra vida".
Abandonar tu casa con aquello que has preparado, seleccionar lo importante, aquello que quieres que no arda, lo que quieres que sobreviva, un álbum de fotos, la cadenita de mamá, papeles sin los que no eres nadie.
Cerrar la puerta de tu casa sin saber si ese sitio estará ahí cuando vuelvas, como una represalia a la inversa, como si alguien cogiera tu realidad y la sacara al pelotón de fusilamiento y no vuelves a verla más.
Dos años de incertidumbre, de enfermedad, de muerte y ahora más fragilidad.
Hay virus y hay volcanes y son inevitables.
"Toda la vida trabajando para esto".
Esto: la nada.
Tal vez todo consista en vivir como si en un instante pudiera quedar todo arrasado.
Como si la única certeza sobre la vida fuera que vamos a desaparecer.
Porque esa es la única certeza.
Y que mientras no desaparecemos, nos tenemos.
Mientras no nos vamos, nos queremos.
Llegar a todo lo que construiste y ver un gran s**o de carbón.
Como si hubieras sido la persona más mala del mundo y los Reyes Magos te castigaran.
Pero da igual cómo te comportes: esa es la jodida arbitrariedad.
Unos centímetros y adiós a todo.
Y unas fotos en un álbum en un maletero de un coche.
De un cementerio,
de unas mariposas,
de unos enanos danzando y
de unos pies en un césped
al borde del verano.