04/09/2026
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Que no te pique nada no significa que tengas buena salud sexual. 👀
Porque la salud sexual no se mide solo en ITS, pr*********os o revisiones. También tiene que ver con cómo vivimos el deseo, el placer, los límites, la comunicación y el consentimiento.
Puedes estar físicamente “bien” y, sin embargo, hacer cosas que no te apetecen por presión, fingir placer, aguantar situaciones incómodas o pensar que algo es normal simplemente porque “todo el mundo lo hace”. Y también puedes estar al otro lado: insistiendo, presionando, dando por supuesto el deseo de otra persona o creyendo que mientras no diga “para” todo vale.
Y no. Insistir no es seducir. Presionar no es convencer. El consentimiento no consiste en avanzar hasta que alguien te frene. Algunas de estas conductas pueden constituir violencia sexual y, dependiendo de lo que ocurra, también delito.
El problema es que buena parte de lo que aprendemos sobre s**o sigue llegando del p***o, internet, el grupo de WhatsApp o el gurú de turno con un micrófono. Ahí el s**o parece funcionar sin hablar, el deseo se da por supuesto, la insistencia puede parecer sexy y los cuerpos responden como si siguieran un guion.
Luego llegamos a la vida real y sorpresa: las personas no vienen con guion.
Por eso hablar también es una práctica sexual. Preguntar qué quiere la otra persona. Decir qué quieres tú. Poder decir “así no”, “más”, “menos”, “para” o “todavía no sé”. Escuchar la respuesta sin enfadarse, negociar hasta desgastar a nadie ni convertir un límite en un drama.
Este 4 de septiembre, Día Mundial de la Salud Sexual, no te deseamos mucho s**o.
Te deseamos s**o del bueno. Del que se habla, se desea, se disfruta y se puede parar. Del que no necesita copiar ningún vídeo.
Hablemos de salud sexual. De verdad.
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