27/08/2026
Cuando empecé a trabajar con niños, me saltaban chispas con sus familias. ¿Por qué no hacen lo que les pido? ¿Por qué siguen haciendo lo mismo si ven cómo afecta a su hijo?
Estaba trabajando con los niños y echando piedras sobre su propio tejado al mismo tiempo.
Lo que tardé en entender es que sin sostener a la familia no hay cambio posible. Si criticas, si juzgas, si buscas culpables, no encuentras soluciones. Y ninguna familia quiere hacer daño a sus hijos. Ninguna.
Nadie puede salvar a nadie desde fuera. Solo desde dentro se transforma algo. Por eso trabajo con las familias, con las que se desbordan, con las que se sienten mal con lo que está pasando, con las que necesitan solucionar cosas que se les hacen bola.
Porque es desde la confianza, desde la conexión y desde el sostener lo que sucede desde donde se encuentra el cambio.