16/08/2026
El 'Miguel Ángel almeriense' presenta su Capilla Sixtina del siglo XXI: "Es la única iglesia en toda la cristiandad cuyas pinturas están dedicadas al ciclo completo del Apocalipsis"
Resulta inevitable ver en la intensa mirada del Cordero Pascual que Andrés García Ibáñez ha colocado en el ábside central de la ermita del Saliente de Albox (Almería),...
14/08/2026
Ya en la víspera del 15 de agosto, en primer lugar, os queremos agradecer el interés que habéis demostrado a lo largo de estos días a través del amplio seguimiento de las publicaciones. Mañana, siguiendo esta antiquísima tradición, después de la misa mayor, se celebrará la ostensión del Santo Rostro y, desde los balcones de la catedral, bendecirá a todo Jaén.
Desde el año 2010, la Virgen de la Antigua tiene un especial protagonismo en este día. Esta bellísima talla de finales del siglo XIV sustituyó a la que trajo Fernando III tras la toma de Jaén en 1246. La documentación de los siglos XVI y XVII se refiere a ella como “Nuestra Señora la Mayor” o, simplemente, “Nuestra Señora” y fue una de las devociones marianas más importantes de la ciudad. Desde tiempos de Felipe IV presidía la procesión de la fiesta del Patrocinio de Nuestra Señora y, junto a la Virgen de la Capilla y a Nuestro Padre Jesús, fue protagonista de numerosas procesiones de rogativas. Mañana recorrerá las naves del templo, momentos antes de la solemne Eucaristía, como patrona del cabildo y titular de esta catedral dedicada a la Asunción de la Virgen.
14/08/2026
Pocos días después del comienzo de la guerra civil española, a finales de julio de 1936, se decretó el cierre y apropiación de los templos de la ciudad de Jaén. La Catedral, en pocos días, se convirtió en un anexo de la prisión provincial. Pronto fueron requisadas aquellas piezas que se consideraron de mayor valor. Como era de suponer, también le llegó el turno al Santo Rostro de Jaén. El arca donde se custodiaba fue forzada violentamente el 1 de octubre. La reliquia fue enviada a Valencia, puesta a disposición del gobierno republicano. Desde allí fue evacuada a Barcelona, para acabar siendo trasladada hasta París. Fue encontrada, en octubre de 1939, en el interior de una maleta, en un garaje alquilado en la avenida de Fontainebleau en Bicêtre, junto a otros objetos de orfebrería incautados.
Su hallazgo fue comunicado a España en los primeros meses del año 1940, momento en el que se iniciaron los trámites del regreso a Jaén, como parte de ese “tesoro espiritual” de la provincia. La pieza fue depositada en el Ministerio de Asuntos Exteriores, hasta donde se trasladó una comisión, formada por autoridades religiosas, militares y civiles, encargada de recibir la reliquia y de trasladarla nuevamente a la ciudad Jaén. Regresó el miércoles santo, día 20 de marzo de 1940, siendo recibida con gran júbilo por la ciudadanía en la plaza de las Batallas. Se colocó en las andas de plata de San Eufrasio y fue trasladada en devota procesión hasta la Catedral.
13/08/2026
La devoción al Rostro de Cristo alcanzó una gran difusión en América, y algunas de sus representaciones mantienen una relación directa y documentada con Jaén.
Uno de sus principales focos fue Puebla de los Ángeles. El inventario de su catedral de 1656 registra una lámina de cobre con la Verónica, descrita como un «trasunto de la de Jaén», donada por Juan Sánchez Navarro, secretario y colaborador del obispo Juan de Palafox, quien antes de partir a Nueva España había visitado Jaén y rezado ante el Santo Rostro. En 1719, el cabildo jiennense envió al jiennense Pedro Pablo Sánchez López de los Arcos, establecido en Puebla, varias verónicas sobre cristal, lienzo y otros pequeños formatos, puestas en contacto con la reliquia original. Una de ellas fue entregada al convento de Nuestra Señora de la Merced. La fuerza de esta devoción se refleja también en los sermones llamados «las Verónicas», predicados cada viernes de Cuaresma en la Catedral de Puebla ante una imagen del rostro de Cristo.
Otro testimonio excepcional se conserva en Santa Rosa de Viterbo de Querétaro: un pequeño óleo sobre cristal situado en la puerta del sagrario del retablo del Calvario, cuya inscripción lo identifica como «verdadero trasunto» del Rostro Divino de la Catedral de Jaén, sacado del original y tocado a la reliquia. A estos ejemplos se suma una reproducción localizada recientemente en un convento de carmelitas de Chile, prueba de la enorme distancia recorrida por estas copias.
La devoción formó parte, además, de un fenómeno mucho más amplio que continúa vivo. En León (Nicaragua), la iglesia de La Recolección conserva una capilla y una imagen de la Santa Faz, en torno a la cual sigue celebrando sus cultos una Archicofradía.
De Puebla y Querétaro a Chile y Centroamérica, el rostro de Cristo muestra la extraordinaria capacidad de las imágenes para conectar comunidades a ambos lados del Atlántico.
12/08/2026
“Acude a ver y adorar esta santa reliquia mucho número de gente de toda la Christiandad como a Santiago de Galizia y a nuestra Señora de Guadalupe”. Con estas palabras definía en 1614 Salcedo de Aguirre cómo el Santo Rostro se convirtió en el centro de una de las peregrinaciones más importantes de la época moderna. Entre los peregrinos que veneraron la «imagen verdadera» de Cristo se contaron numerosos monarcas, desde Enrique IV de Castilla y los Reyes Católicos, a Carlos V, Felipe II y Felipe IV. Todos ellos fueron obsequiados por el cabildo con copias de la Verónica, que, al haber sido tocadas con la original, se convertían en reliquias de contacto.
Durante el reinado de Felipe III, época de mayor auge hacia el culto y atesoramiento de reliquias, el obispo de Jaén, don Sancho Dávila y Toledo (1600-1615), envió a Felipe III un pequeño fragmento de la fimbria del lienzo sobre el que está representado el Santo Rostro, cuando se renovó la caja de plata que custodiaba la Verónica.
Poseer copias de calidad del Santo Rostro era algo muy valorado, tanto por motivos devocionales -al ser una de las grandes reliquias de la cristiandad, realizada sin intervención humana- como por ser símbolo de prestigio e influencia de su propietario. Sabemos que Felipe II solicitó en 1585 una para custodiarla en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial y el cabildo preparó dos, una de las cuales acabó en la catedral de Sevilla, en el actual sagrario del altar de la Virgen de la Antigua de la seo hispalense. Lo mismo sucedió con Mariana de Neoburgo, quien durante su exilio en Francia solicitó al cabildo de la catedral una verónica “tocada a su original”, petición que le fue concedida.
En el siglo XVIII, la devoción al Santo Rostro de Jaén pervivió en la corte junto a la Verónica de Roma, favorecida por los regalos diplomáticos. Destaca el altar relicario regalado por Benedicto XIV a Carlos III, con una copia de la reliquia romana (Galería de Colecciones Reales, inv. 10012318; auténtica de 1762). También se documentan copias del Santo Rostro en las colecciones del marqués de Velada, los condes de Oropesa y Floridablanca y la duquesa de Parcent.
11/08/2026
Cada vez es menos frecuente entrar en una casa donde haya imágenes devocionales en el zaguán, el pasillo o el cabecero de una cama. Si acaso, se pueden encontrar en el almanaque de la cocina, en una estampita en la esquina de un marco o bajo el cristal de una mesa. Lejos de la tecnología y demás objetos supuestamente funcionales que ahora inundan nuestros hogares, y siendo Jaén una provincia fundamentalmente rural, hubo un tiempo no muy lejano en el que era bastante habitual que las casas estuviesen repletas de estampas, fotografías u otras formas de representación de las devociones de las personas que habitaban en ellas. En el caso de la capital, destacaron la Virgen de la Capilla, Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Santo Rostro, siendo este último el que gozaba de una mayor tradición.
La presencia de la Santa Faz en los hogares giennenses fue muy notable entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad de la centuria siguiente. Este marco cronológico coincide con las décadas posteriores a las limitaciones de contacto con la reliquia original impuestas por el obispo Rodrigo Marín Rubio (1714-1732), que comportó la multiplicación de las llamadas “verónicas”, las copias del Santo Rostro, realizadas en numerosas técnicas y soportes. De ser pasadas por la verdadera imagen de Cristo, les transmitía su carácter milagroso y protector. Los protocolos notariales y, específicamente, las dotes, los inventarios y los testamentos de este periodo, no nos suelen decir dónde estaban ubicadas, pero algunos de estos documentos sí que aparecen ordenados por salas. Aunque no en todos se incluye el Santo Rostro, lo que parece estar claro es que las imágenes devocionales estaban presentes prácticamente en todas estancias. Si bien, por concretar un poco más, en las casas más pudientes tendrían un sitio reservado en los oratorios privados, mientras que, de forma generalizada, como relató Émile Bégin en 1852: “no hay ni un solo dormitorio que no exhiba su venerable imagen”.
10/08/2026
Las verónicas – copias del Santo Rostro de Jaén – se convirtieron en uno de los principales elementos de difusión de la devoción a la reliquia original de la catedral. El cabildo supervisó su producción, garantizando la calidad de estas reproducciones, que se realizaron empleando diferentes técnicas y sobre los más variados soportes, destacando las insertas en delicados marcos de lámina o filigrana de plata, que evidenciaban la extraordinaria maestría de los artífices giennenses. Su contacto directo con la reliquia durante las ceremonias de ostensión les confería un especial valor taumatúrgico como «objetos tocados», considerados prolongaciones simbólicas del Santo Rostro. Algunas de estas verónicas de plata trascendieron incluso el ámbito estrictamente devocional y fueron ofrecidas como presentes a destacadas personalidades de la época, convirtiéndose en objetos de representación y prestigio que contribuían a proyectar la imagen de Jaén más allá de sus fronteras.
Las verónicas de plata adoptaron una gran variedad de tipologías: desde las características águilas bicéfalas hasta composiciones con marcos repujados y cincelados, pasando por pequeños medallones, en los que también solía aparecer la Virgen de la Capilla, o dijes, destinados a la religiosidad personal y al adorno, que portaban, entre otros, «los campesinos y los ladrones a manera de amuletos». Además, muchas presidieron oratorios domésticos o los cabeceros de las camas, donde desempeñaban una función protectora dentro de la piedad popular. La importancia de estas piezas fue tal que aparecen con frecuencia en la documentación de los talleres de platería de Jaén: maestros como José Pestaña declaraban poseer «una porción de águilas pequeñas y otras grandes de plata», mientras que Narciso de Soto registraba «cinco águilas pequeñas de filigrana […] todo en plata de ley». Aún hoy, algunas de estas obras conservadas, que fueron comercializadas en espacios como la tradicional feria de agosto de Jaén, muestran las marcas de plateros como Miguel de Guzmán o Juan Jacinto Moreno, figuras de primer nivel en los talleres giennenses del Setecientos.
09/08/2026
La ostensión o mostración del Santo Rostro se realizaba dos veces al año. La primera tenía lugar el Viernes Santo y se llevaba a cabo al término del oficio de la Pasión que, hasta la segunda mitad del siglo XX, se celebraba por la mañana. La contención que acompañaba a este día se tornaba júbilo en la segunda fecha de la mostración, el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, titular de la catedral giennense. Era frecuente que reliquias tan destacadas como el Santo Rostro tuvieran dos días de ostensión y que uno de ellos coincidiera con la feria de la ciudad que, en el caso de Jaén, se celebraba en el entorno de la catedral aprovechando la afluencia de miles de peregrinos en agosto.
Las descripciones que nos han llegado de los siglos XVI y XVII constatan la gran cantidad de personas que se agolpaban en la plaza de Santa María y en todo el entorno de la catedral. A ellos se suman quienes, desde muy temprano, se hallaban dentro del templo y los que abarrotaban azoteas, tejados e, incluso, el Cerro de Santa Catalina.
En la mañana del 15 de agosto se sacaba la reliquia de su sagrario y se llevaba bajo palio hasta el altar mayor y allí, desde los púlpitos, se bendecía a los fieles. Después era conducida a la sacristía mayor y, posteriormente, a los balcones que se adornaban con ricas telas y dos grandes hachas encendidas. Los fieles, congregados en los exteriores del templo, recibían la bendición con el Santo Rostro que era portado por el obispo o el deán.
Sin duda, en esta ceremonia, la catedral de Jaén seguía el modelo instaurado en Roma donde se custodia la otra Verónica de Cristo.
La ostensión se perdió en los años 80 del siglo XX y se volvió a recuperar en 2014.
08/08/2026
El obispo don Nicolás de Biedma ostenta el original récord de haber sido obispo de Jaén dos veces. Fue nombrado por el Papa Urbano V en 1368, tras la renuncia de don Alfonso Pecha, y fue prelado giennense hasta 1378, año en que fue trasladado a Cuenca. Sin embargo, no debió gustarle su nuevo destino, pues solicitó al Papa volver a la diócesis del Santo Reino, que volvió a regir de nuevo de 1381 hasta 1383, año de su fallecimiento.
Don Nicolás ha pasado a la historia de la diócesis de Jaén por varios motivos. En primer lugar, por construir la primera catedral gótica tras el incendio de la anterior mezquita convertida en iglesia cristiana, tras la razzia de 1368. Y en segundo lugar, por su vinculación con la reliquia más preciada de Jaén: el Santo Rostro.
Una tradición inveterada vincula a don Nicolás con la Verónica, como era conocido el Santo Rostro en el medievo, como el prelado que trajo esta reliquia a Jaén. El cuadro del episcopologio de este prelado lo representa orando ante la preciada reliquia, que le habría sido regalada por el Papa Gregorio XI. Aunque no se ha encontrado apoyatura documental para esta hipótesis, sí es cierto que don Nicolás tuvo una fluida y frecuente relación con la corte papal, que residía entonces en Aviñón, y recibió tanto de Urbano V como de Gregorio XI varias misiones, algunas de las cuales eran complicadas, y mostraron las dotes diplomáticas y los conocimientos jurídicos del prelado giennense.
Como prueba de agradecimiento, el Papa habría regalado la Verónica a Biedma, quien, en el testamento que redactó poco antes de morir, dejó “toda su capilla”, es decir, todos sus objetos litúrgicos y devocionales, a la catedral de Jaén, pasando entonces a la Catedral el Santo Rostro, al fallecer don Nicolás.
07/08/2026
Se acerca el 15 de agosto y los miembros del Proyecto de Investigación “La Verónica de Jaén en el contexto de una devoción universal”, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y coordinado desde la Universidad de Jaén, os ofreceremos, a lo largo de estos días, información sobre aspectos relacionados con el Santo Rostro de Jaén o, como se denomina en las fuentes antiguas, la “Verónica”.
Sin duda, esta fue una de las reliquias que mayor devoción generó durante la Edad Moderna en España. La tradición, apoyada en una amplia historiografía surgida especialmente en la primera mitad del siglo XVII, defiende que se trata de una de las imágenes impresas del rostro de Cristo en el velo de la santa mujer Verónica.
En cuanto al lugar que ocupa el Santo Rostro entre las reliquias vinculadas directamente con Cristo, hay que tener en cuenta que fue considerada como un achiropita –no realizada por mano del hombre– y, por tanto, gozó de un gran valor simbólico, al mismo nivel que la custodiada en Roma.
Este carácter de reliquia cristológica que había estado en contacto directo con Jesús y constituía un fiel testimonio de su fisonomía, condujo al desarrollo de una gran devoción que estaba plenamente consolidada en la segunda mitad del siglo XV y que alcanzó su máximo esplendor en la centuria siguiente. Jaén se comparó con otras grandes metas de peregrinación como Santiago de Compostela y a ella llegaron peregrinos de toda la Cristiandad. La reliquia se erigió en el motor de las obras del templo que la acogía y motivó la elección de proyectos arquitectónicos de mayor entidad, acordes con su fama.