La pedagogía de Rudolf Steiner está basada en una metodología que parte de una visión integral del ser humano; esto permite al pedagogo observar cada etapa evolutiva del niño y así, respetándola, ayudar al descubrimiento de todo lo que nos rodea. Trabajamos los ritmos cada día, aspecto fundamental en la vida de un niño para poder desarrollarse en equilibrio físico, anímico y mental. Buscamos en la
naturaleza los elementos para la educación, creando siempre un ambiente acogedor como el que tienen en casa. Un lugar dónde todo lo que se aprende es a través de la experiencia individual, dejando actuar las capacidades del niño para imaginar y crear nuevas posibilidades.
“La imaginación es más importante que el conocimiento”, “formular preguntas y posibilidades nuevas, ver problemas antiguos desde un ángulo nuevo, requiere imaginación creativa y es lo que identifica el verdadero avance en la ciencia”.