22/08/2026
Hoy, en las prácticas del curso de quiromasaje, hemos trabajado con una situación real que nos ha permitido aprender algo fundamental: no todos los cuerpos se trabajan de la misma manera.
Nos ha acompañado una persona con antecedentes importantes en la zona lumbar, entre ellos varias hernias discales y una intervención quirúrgica cuando era muy joven, después de una etapa en la que el problema llegó a limitar considerablemente su calidad de vida.
Además, presenta secuelas en una de las piernas derivadas de una intervención previa, con una diferencia evidente de masa muscular respecto a la otra. Esto, junto con las compensaciones relacionadas con su zona lumbar, hace que determinadas zonas tiendan a sobrecargarse más.
Durante la práctica hemos observado estas diferencias y aprendido a adaptar correctamente el masaje a su situación, trabajando siempre a nivel muscular, descargando las zonas que acumulan mayor tensión y respetando en todo momento sus antecedentes y sus necesidades.
Y aquí está una de las partes más importantes de la formación: aprender no solo qué podemos hacer desde el quiromasaje, sino también cuáles son nuestros límites profesionales.
El masaje no sustituye ni interfiere en tratamientos médicos o fisioterapéuticos. Nuestro trabajo se centra en el cuidado muscular, la descarga de tensiones y el bienestar, adaptándonos siempre a la persona que tenemos delante.
Así son las prácticas en mis cursos: personas reales, situaciones reales y aprendizaje real. Cuando aparece una oportunidad que puede aportar conocimiento al grupo, la aprovechamos para observar, preguntar, adaptar la técnica y seguir desarrollando criterio profesional.
Porque aprender quiromasaje no consiste únicamente en memorizar una secuencia de maniobras.
Consiste en aprender a observar, adaptar y trabajar con responsabilidad.