18/04/2018
CARRO DE ENTREMESES: Como su nombre indica, sirve para transportar este tipo de alimento. Permite servir a un gran número de clientes con rapidez y eficacia, por lo que es muy utilizado en hoteles y grandes restaurantes. Al mismo tiempo brinda al usuario la oportunidad de elegir lo que desea a la vista.
Cada una de las fuentes tiene varios compartimientos donde se colocan los diferentes productos, y tiene la ventaja de que los alimentos a emplatar (poner en el plato) están siempre a una altura cómoda, cosa que no ocurre con los carros de entremeses fijos.
Cuando un compartimiento se ha vaciado, debe cambiarse inmediatamente reponiendo el producto.
Deben utilizarse tantas piezas como sean necesarias para no mezclar sabores distintos.
El príncipe Alejandro Borisovitch Kourakine, embajador ruso en París en 1830, introdujo el servicio a la rusa, cambiando la forma en que las comidas se habían servido durante cientos de años. El servicio a la rusa, popularizado por Urbain Dubois, supuso que los comensales permanecieran alrededor de la mesa y los platos se sirvieran uno tras otro. La razón principal del cambio fue la de permitir que los platos se sirvieran calientes. El servicio ruso introdujo cambios fenomenales en la etiqueta de la mesa y en las artes del servicio; los invitados asumían un rol más pasivo y el servicio se convirtió en el eje central del ritual de la mesa.
El servicio “au gueridon” preparó el terreno para un más dinámico papel del maître y del personal al cargo del servicio. No sólo se traían asados a la mesa auxiliar para ser trinchados desde carros calientes, sino que también los pescados se desespinaban delante del comensal. Empezaron a utilizarse el carrito de los entremeses y de los quesos, que generalmente mostraba siete tipos distintos de queso, y el carro de pastelería, que ofrecía una amplia selección de pasteles y otros dulces y frutas.