12/09/2024
Mira que te diga…
Hoy he discutido con mi hija
Esta mañana he tardado en escribir porque la he tenido con la niña.
10 años
Preadolescente.
Está en esa época por la que hemos pasado todos de retar a los padres.
De intentar salirte con la tuya por todos los medios.
De retar con la mirada.
De “mis c*j*nes” por encima de lo que haga falta.
Y he saltado.
¡Mira que no me gusta levantar la voz!
Pero se la he levantado.
Me ha salido eso de “pa c*j*nes los míos”
Muy machito yo.
Muy educativo…
Muy padre de los de antes.
Y me ha pasado lo de siempre.
Que a los dos minutos me he cabreado conmigo mismo por ponerme así.
Yo soy como la gaseosa, lo reconozco.
La fuerza se me va a los dos segundos.
Y después de disculparme con la enana, hemos hablado y puesto las cosas de nuevo en su sitio.
Todo bien, ¡gracias!
Pero es que esto pasa en la vida profesional.
Estoy seguro que en tu negocio, en tu día a día como , como , como , más de una vez te han retado alguno de tus empleados.
Y ahí tienes dos opciones.
Uno.
Que salga el machito que llevas dentro.
Que digas eso tan rancio de “¡¡¡Aquí se hace lo que se me pone en los c*j*nes!!!”.
Que generes un problema con tu empleado que pueda afectar a tu equipo.
Que pierdas credibilidad.
Que generes miedo empresarial.
Y que luego tengas que recular por el bien de la empresa.
Porque eres listo y sabes que tienes que poner el bien de la empresa por encima de tus c*j*nes.
Y que hables con el susodicho para que todo vuelva a su cauce.
Y dos.
Que hables con el susodicho para que todo vuelva a su cauce.
Jajaja…
Que generes confianza.
Que generes una oportunidad con los tuyos.
Que tu como se refuerce entre los tuyos.
Tu decides.
Que tengas un día cojonudo.