13/05/2021
La sensación es parecida a cuando en las peliculas mueren y van a ver su propio funeral como nuevos fantasmas. A ver quién va, quién llora mi perdida, para quién habré sido yo importante, que dirán en el panegírico. Y te sorprendes porque no acude nadie, no has tenido derecho ni a un homenaje póstumo. Aunque fuese por lo que pudo ser y ya nunca será o por paripe, por postureo por yo que sé. Nada.
Y entonces lo peor que te puede ocurrir es que no ocurra.
La indiferencia, el vacio, la nada en la Fantasía de Bastian de la Historia Interminable. Lo que devora tus recuerdos, tus proyectos con esa persona, tu último año dejandolo todo como una anecdota desprovista de toda verdad, de todo peso.
Muchas veces cuando todo acaba, nos culpamos pensando que podríamos haber hecho o que podríamos haber "no hecho", nos atormentamos porque sentimos y menos mal.
Lo único que sé a lo largo de estos 38 años es que las personas que han permanecido en mi vida han sido las que han querido y las que me han querido. Nadie le ha pedido a nadie pruebas de fe.
Simplemente ha ido surgiendo así.
Hemos pasado tiempos jodidos, nos hemos peleado reconciliado, pero hemos seguido ahí. Porque somos importantes los unos para los otros a nuestra manera y aceptandonos tal y como somos. Y lo más importante nos queremos y nos valoramos.
Todo lo que pase estando fuera de eso ya no importa, aunque duela, aunque nos parezca ahora tiempo perdido... aunque no me deje dormir.