Cambia el cuento

Cambia el cuento Coeducar para prevenir violencias machistas y fomentar el buen trato.

Comenta LEYENDAS y te enviaremos la información del encuentro gratuito del 7 de octubre a las 18:00 h, con una muestra d...
26/09/2026

Comenta LEYENDAS y te enviaremos la información del encuentro gratuito del 7 de octubre a las 18:00 h, con una muestra del material de ESTE PERSONAJE. 👇

En la reunión de inicio de curso nos explicaron que la clase sería «la clase de este gigante». Conocerían su historia, trabajarían su personaje e incluso harían una escultura de él.

Entonces levanté la mano y pregunté: ¿y cómo vais a trabajar lo que hizo cuando Pirene le dijo que no?

La respuesta dejó claro que no se lo habían planteado.

No se trata de borrar la leyenda. Forma parte de nuestra cultura. Pero si entra en el aula, puede ser una oportunidad para hablar del «no», del rechazo, de la frustración, de los límites y del consentimiento. En el carrusel te cuento cómo, paso a paso.

Desde hace años creo materiales para trabajar este y otros personajes. Ahora os los quiero compartir.

📅 Encuentro gratuito: 7 de octubre, 18:00 h
Para familias y profesionales de la educación. Veremos cómo trabajar cuentos, mitos, leyendas y referentes culturales desde una mirada coeducativa.

👉 Comenta LEYENDAS y te enviaremos la información para apuntarte. Al inscribirte recibirás una muestra del material de este gigante.

No siempre podemos elegir las historias que hemos heredado. Pero sí podemos elegir cómo las contamos.

Esta semana, durante una ruta educativa en Tossa de Mar, ocurrió una escena que se repite muchas veces al día en muchos ...
21/09/2026

Esta semana, durante una ruta educativa en Tossa de Mar, ocurrió una escena que se repite muchas veces al día en muchos lugares.

Una escena tan normalizada que a menudo apenas la vemos.

Delante de la estatua de Ava Gardner, un hombre se acercó, le tocó un pecho y se rio buscando la complicidad de quienes estaban con él.

Delante había niños y niñas.

Durante esos días, algunos niños hicieron gestos parecidos. Y cuando paramos la actividad para hablar de ello, algunas niñas dijeron una frase que se nos quedó grabada:

«Es que eso lo hacen los hombres».

No era una teoría. Era algo que ya habían aprendido observando.

Porque los niños y las niñas no aprenden únicamente de lo que les explicamos. También aprenden de lo que ven hacer. De las bromas que celebramos. De los límites que ignoramos. De aquello que normalizamos.

Y no aprenden lo mismo.

Ellos pueden aprender que acceder al cuerpo de una mujer, tocarlo o bromear sobre él puede provocar risas, complicidad y reconocimiento dentro del grupo.

Ellas pueden aprender que tendrán que estar alerta, detectar la incomodidad, marcar límites y protegerse.

Por eso educar en consentimiento no empieza en la adolescencia ni el día de la primera relación sexual.

Empieza mucho antes.

En lo que ven.
En lo que imitan.
En lo que las personas adultas decidimos cuestionar o dejar pasar.

No se trata de culpabilizar a los niños. Están aprendiendo.

Pero sí de recordar algo que a veces olvidamos: los hombres adultos también educan con lo que hacen delante de niñas y niños.

Porque aquello que hoy llamamos «solo una broma» puede estar enseñando algo mucho más profundo: quién siente que puede traspasar un límite y quién aprende que tendrá que defenderlo.

Lo que normalizamos, también lo enseñamos.

Un cuerpo sin rostro. Un cuerpo sin voluntad. ¿Qué aprende una cultura cuando mira a las mujeres así una y otra vez?En A...
18/09/2026

Un cuerpo sin rostro. Un cuerpo sin voluntad. ¿Qué aprende una cultura cuando mira a las mujeres así una y otra vez?

En Austria, una mujer murió después de sufrir agresiones sexuales de extrema violencia. La investigación sostiene que su marido presuntamente la drogaba y permitía que otros hombres accedieran a su cuerpo a cambio de dinero.

Mientras tanto, se hacían virales las imágenes de un robot con un cuerpo feminizado: extremadamente delgado, con grandes pechos y una flexibilidad exhibida mientras un hombre lo levanta, lo dobla y lo manipula.

Un robot no es una mujer. No siente dolor, no tiene voluntad y no necesita consentir. La mujer austríaca sí.

No ponemos estas imágenes juntas para equipararlas, sino para observar la cultura que las rodea: una forma de representar los cuerpos de las mujeres como objetos disponibles para el deseo, el uso o el control de otras personas.

Yolanda Domínguez ha analizado cómo la publicidad, la moda y los medios fragmentan repetidamente el cuerpo femenino. Mónica Alario estudia cómo la deshumanización permite desconectarse del dolor y de la ausencia de deseo de una mujer. Rita Laura Segato explica que la violencia sexual también puede funcionar como una demostración de poder ante otros hombres.

La cosificación no consiste simplemente en mostrar un cuerpo. Aparece cuando dejamos de representar a una mujer como sujeto: alguien que siente, desea, decide y pone límites.
¿En qué imágenes cotidianas reconoces esta forma de mirar?

Fuentes y referencias completas en la última diapositiva.

La violencia no empieza con un puño. Empieza con una palabra.“Invasores.” “Feminazis.” “Desviados.” Etiquetas que se rep...
12/09/2026

La violencia no empieza con un puño. Empieza con una palabra.

“Invasores.” “Feminazis.” “Desviados.”

Etiquetas que se repiten hasta que dejan de sonar extrañas. Hasta que una persona empieza a parecer un problema. Y un problema, una amenaza.

Para cuando llega el golpe, el relato ya estaba construido.

Inspirado en las ideas de Victor Klemperer, Rita Segato y Teun A. van Dijk sobre cómo el lenguaje prepara el terreno de la violencia.

Cambia el cuento.

Hace diez años, el 22 de agosto de 2016, desaparecía Diana Quer.Diez años después, volver a este caso también puede serv...
25/08/2026

Hace diez años, el 22 de agosto de 2016, desaparecía Diana Quer.

Diez años después, volver a este caso también puede servir para mirar algo más allá de lo que ocurrió aquella noche: qué relatos construimos alrededor de la violencia contra las mujeres y qué efecto tienen sobre todas las demás.

Nerea Barjola lo analiza en Microfísica sexista del poder a partir del crimen de Alcàsser. Habla de los relatos sobre el peligro sexual y de cómo estos no solo informan: también pueden aleccionar, disciplinar y marcar los límites de lo que se considera seguro, prudente o permitido para las mujeres.

Rita Segato añade otra idea clave: la violencia también comunica.

No afecta únicamente a la mujer sobre la que se ejerce. Puede convertirse en un mensaje para muchas otras.

De ahí ese guion que tantas conocemos: avisa cuando llegues, comparte tu ubicación, vigila tu bebida, no vuelvas sola, cambia de camino.

No porque las mujeres nazcamos con miedo.

Porque lo aprendemos.

Y porque una parte de la prevención de las violencias machistas debería consistir también en preguntarnos por qué seguimos educando a las mujeres para gestionar el riesgo en lugar de transformar las condiciones que lo producen.

Esta mirada forma parte también de los contenidos que trabajamos en Cambia el cuento.

31/07/2026

Sí, parlem de violències sexuals infantils i adolescents. Perquè van passar.

Perquè elles eren alumnes quan van patir abusos per part de qui les havia d’ensenyar i cuidar. Perquè l’Àlex, l’Álvaro i en Guillem avui són homes, però aleshores eren nens.

I perquè encara costa moltíssim parlar dels abusos sexuals que pateixen els nens.
Ahir ens vam asseure davant dels micròfons per continuar trencant aquest silenci. Per escoltar, comprendre i pensar com els podem prevenir.

Aviat us n’explicarem més.

NOTA: Diem abusos sexuals.
Tot i que avui parlem de violències sexuals contra la infància, mantenim aquesta expressió perquè és la que van utilitzar elles i ells per explicar el que van viure.

CanviaElConte PeterPan AssociacióReach

ESP

Sí, hablamos de violencias sexuales infantiles y adolescentes. Porque pasaron.

Porque ellas eran alumnas cuando sufrieron abusos por parte de quien debía enseñarles y cuidarlas. Porque Àlex, Álvaro y Guillem hoy son hombres, pero entonces eran niños.

Y porque todavía cuesta muchísimo hablar de los abusos sexuales que sufren los niños.
Ayer nos sentamos delante de los micrófonos para seguir rompiendo ese silencio. Para escuchar, comprender y pensar cómo podemos prevenirlos.

Pronto os contaremos más.

NOTA: Decimos abusos sexuales.

Aunque hoy hablamos de violencias sexuales contra la infancia, mantenemos esta expresión porque es la que ellas y ellos utilizaron para nombrar lo que vivieron.

AbusosSexuales AbusoSexualInfantil Prevención Infancia BuenTrato CambiaElCuento PeterPan AsociaciónReach

27/07/2026

Hace unos días me apareció una publicidad dirigida a mujeres mayores de cuarenta años para “recuperar la feminidad”.

Mi primera reacción fue pensar que estaba viendo un anuncio de pornografía.

No porque hablara de sexualidad.

Sino porque el modelo de feminidad que proponía —los movimientos, la estética, las expresiones, el tipo de cuerpo y la manera de representarlo— me remitía constantemente al imaginario de la pornografía mainstream.

¿Por qué incluso cuando hablamos de salud sexual seguimos recurriendo a un modelo de sexualidad construido, en gran parte, desde el deseo masculino?

No cuestiono el trabajo del suelo pélvico. Todo lo contrario: puede ser una herramienta maravillosa para conocer nuestro cuerpo, mejorar nuestra salud y vivir la sexualidad de una forma más plena.

Lo que cuestiono es el relato con el que a veces se vende.

Porque recuperar nuestra sexualidad no debería consistir en parecernos cada vez más al modelo de mujer que la pornografía ha convertido en deseable.

Quizá recuperar nuestra sexualidad tenga mucho más que ver con descubrir qué deseamos nosotras, qué nos hace sentir bien, cuáles son nuestros límites y cómo queremos vivir nuestro cuerpo.

Me gustaría conocer especialmente la opinión de las profesionales del suelo pélvico.

¿Os preocupa también este tipo de publicidad? ¿O creéis que estoy interpretándola de una forma diferente?
Os leo.

22 de julio | Día Internacional del Trabajo DomésticoEsta semana he pensado mucho en el tiempo.En esas horas que desapar...
22/07/2026

22 de julio | Día Internacional del Trabajo Doméstico

Esta semana he pensado mucho en el tiempo.

En esas horas que desaparecen llevando a las criaturas al médico, a las terapias, esperando en una sala, organizando agendas, preparando mochilas o resolviendo esos mil detalles invisibles que hacen que una familia funcione.

Cuando eres autónoma, además, esas horas tienen otro precio: no se facturan.

Y no es que el trabajo desaparezca. Al contrario. Se queda esperándote. Los correos siguen llegando, los proyectos siguen ahí y, cuando por fin termina el día, empieza la segunda jornada: recuperar todo lo que no has podido hacer porque estabas cuidando.

Lo curioso es que, mientras intentas llegar a todo, el mundo sigue recordándote que también deberías sacar tiempo para hacer deporte, hacer fuerza, comer perfecto, cuidar la piel, hacer yoga facial, esconder las canas, depilarte o mantener un cuerpo que parece no tener derecho a envejecer.

Sinceramente... ya no cabe en mi calendario.

Y, cuando alguna vez pongo palabras a esta realidad, todavía hay quien responde que me estoy quejando o que solo necesito organizarme mejor.

No creo que sea una cuestión de organización.

Creo que demasiadas mujeres vivimos intentando hacer encajar en 24 horas un trabajo remunerado, el trabajo doméstico, los cuidados, la carga mental y, además, un ideal de belleza imposible.

Por eso hoy, en el Día Internacional del Trabajo Doméstico, no quería hablar solo de tareas.

Quería hablar de tiempo. Porque cuidar también consume tiempo. Y el tiempo también es un recurso. Un recurso que condiciona nuestras oportunidades, nuestros ingresos, nuestro descanso y, muchas veces, hasta la imagen que tenemos de nosotras mismas.
Quizá el problema no es que no sepamos organizarnos. Quizá el problema es que nos toca sostener demasiado.

🤍

22 de julio | Día Internacional del Trabajo DomésticoEsta semana he pensado mucho en el tiempo.En esas horas que desapar...
22/07/2026

22 de julio | Día Internacional del Trabajo Doméstico

Esta semana he pensado mucho en el tiempo.

En esas horas que desaparecen llevando a las criaturas al médico, a las terapias, esperando en una sala, organizando agendas, preparando mochilas o resolviendo esos mil detalles invisibles que hacen que una familia funcione.

Cuando eres autónoma, además, esas horas tienen otro precio: no se facturan.

Y no es que el trabajo desaparezca. Al contrario. Se queda esperándote. Los correos siguen llegando, los proyectos siguen ahí y, cuando por fin termina el día, empieza la segunda jornada: recuperar todo lo que no has podido hacer porque estabas cuidando.

Lo curioso es que, mientras intentas llegar a todo, el mundo sigue recordándote que también deberías sacar tiempo para hacer deporte, hacer fuerza, comer perfecto, cuidar la piel, hacer yoga facial, esconder las canas, depilarte o mantener un cuerpo que parece no tener derecho a envejecer.

Sinceramente... ya no cabe en mi calendario.

Y, cuando alguna vez pongo palabras a esta realidad, todavía hay quien responde que me estoy quejando o que solo necesito organizarme mejor.

No creo que sea una cuestión de organización.

Creo que demasiadas mujeres vivimos intentando hacer encajar en 24 horas un trabajo remunerado, el trabajo doméstico, los cuidados, la carga mental y, además, un ideal de belleza imposible.

Por eso hoy, en el Día Internacional del Trabajo Doméstico, no quería hablar solo de tareas.

Quería hablar de tiempo. Porque cuidar también consume tiempo. Y el tiempo también es un recurso. Un recurso que condiciona nuestras oportunidades, nuestros ingresos, nuestro descanso y, muchas veces, hasta la imagen que tenemos de nosotras mismas.
Quizá el problema no es que no sepamos organizarnos. Quizá el problema es que nos toca sostener demasiado.

🤍
Corresponsabilidad EconomíaDeLosCuidados Conciliación PobrezaDeTiempo Mujeres Autónomas Feminismo Igualdad TrabajoInvisible Cambiaelcuento

03/07/2026

Avui he tornat a Figueres amb un projecte que m’estimo molt: les llegendes que hem estat treballant amb escoles de l’Empordà.

I tornar-hi em fa especial il·lusió, perquè va ser un dels primers llocs on em van donar l’oportunitat d’entrar a les escoles a fer coeducació. Ara hi torno amb més experiència, més materials, moltes més preguntes i tot el que vaig aprenent pel camí.

A la sessió hem parlat de llegendes, però també de rols de gènere, poder, consentiment, amor romàntic, masculinitats… i de com transformar tot això en activitats que realment es puguin portar a l’aula.

Al final, una de les coses que més m’agraden de la feina és aquesta: compartir el que vaig aprenent i crear recursos que puguin servir de veritat al professorat.

Gràcies, Ester, Mireia i Júlia i altres mestres, per organitzar aquesta jornada a l’Escola d’Estiu de l’Alt Empordà. I gràcies a tot el professorat per l’escolta, les preguntes i les ganes de continuar aprenent.

I gràcies a i a per aquest treball que tan ha agradat a tothom 😍

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