22/09/2026
VIDA EN LA FRONTERA QUE NUNCA DUERME
En Nerkin Khdzoresk, al sur de Armenia, la familia Dylanchyan vive a menos de 500 metros de la frontera con Azerbaiyán. Aquí la guerra no se ve todos los días, pero tampoco desaparece. Permanece en el paisaje, en las conversaciones y en la forma de mirar hacia las montañas del sur.
Almine, la hija mayor, toca el violín. Una de las piezas que interpreta es Komitas, de Krung. «Es una canción triste porque su historia es triste», dice.
Mientras ella toca, la frontera permanece al otro lado. Silenciosa. Presente. En alerta.
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Historias que necesitan ser contadas
Durante mis viajes como fotoperiodista conozco a personas que, en muchas ocasiones, permanecen fuera de titulares y publicaciones. Sus historias aparecen durante unos días ante mi cuaderno y mi cámara, para después diluirse al frenético ritmo de la actualidad.
Esta serie nace para volver a ellas.Pequeños relatos fotográficos de personas y lugares que he conocido trabajando por distintos rincones del mundo. Historias que merecen ser contadas antes de que desaparezcan, definitivamente, de nuestra memoria.