01/09/2022
🌱Moisés Moreno, el cultivador de frailejones en Monguí, Boyacá, Colombia🌱
Noticia Radio Nacional
🌱”Todo comienza en los meses de octubre, noviembre y diciembre cuando la flor se abre y llegan los colibrís y abejones a polinizar sus semillas. Cuenta Moisés que, según su trabajo y experiencia en el páramo, si una semilla no es polinizada, es infértil y sería imposible que naciera el frailejón.
“Después la flor se seca y con los vientos fuertes que corren en el páramo la semillita va cayendo al piso; pero como en el páramo la radiación es más fuerte, la mayoría de frailejoncitos muere”.
Por ello, luego de que pasa la primavera, Moisés y su equipo van al páramo, recogen las semillas y las llevan a un laboratorio para hacerles un tratamiento especial, “que no les puedo decir porque es secreto de estado”, cuenta entre risas.
Luego de eso se siembran en cajas de Petri donde permanecen por dos meses; posteriormente se pasan a las bandejas con tierra donde duran otros sietes meses, “o sea que, para poder sembrar un frailejón tengo que esperar nueve meses, como la gestación natural de una mujer”, narra Moisés orgulloso de su trabajo.
A unos pocos metros del vivero está la “zona de castigo”, a donde se trasladan los frailejones luego de un año de vida para que reciban -intencionalmente- más sol y les ayude a su crecimiento. El paso siguiente: sacarlos de la bolsa plástica y sembrarlos en el páramo”