19/07/2024
Ser maestra es una forma de ser, una manera de vivir, tal vez una de las profesiones más bonitas del mundo.
Es cuidar, acompañar, esperar, dar, recibir, educar, dejar ser, emocionar y emocionarte, contener, ilusionar e ilusionarte, sorprender y sorprenderte, fortalecer el vínculo y el apego
Es mostrarles a los niños y niñas este mundo con sus bellezas, dificultades y enredos, con libertades y límites.
Ser maestra es respirar profundamente y seguir, porque estos pequeños están experimentando y explorando, para poder conocer el mundo que les rodea; y yo ese mundo lo tengo tan visto, tan experimentado y tan exprimido ya que, si tengo que respirar y recordar cada día que ellos están en un lugar muy diferente al mío, y yo soy la maestra.
Ser maestra es poder y deber conocer a cada uno de mis niños, disfrutarlos y dejarlos crecer dentro de todas sus posibilidades.
Hoy me despido con estás letras de mis niños, de sus familias, mamá, papá, abuelas, abuelos, tías, tíos, canguros y persona que los acompaña en esta aventura de vivir.
Aprovecho para agradecer a cada una de las maravillosas maestras que han acompañado a mis niños desde sus primeros meses aquí en Noah’s Ark.
Aleu, mi pequeño rayo de sol, has crecido tan rápido y tan fuerte, recordaré siempre tu mirada fija con cabeza baja, esperando la calma que llegó y se asentó en ti.
Alicia, mi pequeña tormenta con arcoíris, te has llenado de valentía, fuerza y rayos de luz, me quedo con tú mirada intensa y tus abrazos llenos de risas y picardías.
Elian, eres la vida misma, las cuatro estaciones en un solo día, todas las emociones revueltas, dando vueltas y abrazos de amor, recordaré siempre cada baile y cada abrazo, cada sonrisa y "Mary hermosa"
Mattia, hola Mattia, has ido floreciendo muy prudentemente, suave, observando muy de cerca a tus amigos, a veces explosivo y a veces contemplativo, llevo en mi memoria tu mirada, tus abrazos y tus amorosos saludos.
Irene, mi gran sabelotodo, preguntona y conversadora, me llevo tu liderazgo, tú oposicionismo, tus largos abrazos llenos de cosquillas y la capacidad de hacer con tus amigos tantos planes y fiestas.
Bernat, inocencia pura llena de inquietud, experimentado la vida y sus límites, me has enseñado cuanta calma puede haber en un terremoto y cuanta ternura en una mirada.
Sergio, mi lagartijo, mi lloroncito querido, has crecido tanto y tan bonito, me llevo en mi corazón tu baile y tu gran capacidad de enamorar con tu mirada intensa y tu boca con mueca.
Liam, mi niño precavido y cuidadoso, me encantan verte tan atrevido, valiente, social y bailarín en estos últimos tiempos, me llevo en mi corazón tus lindos gestos con tus manitos cuando hablas y todas las canciones que me has enseñado.
Kai, más que crecer, has sido una revolución en expansión, una revolución en mis días, una alegría en mi corazón, me llevo el poder disfrutar de tus conversaciones y ahora de tus risas y abrazos.
Phillina, mi niña tierna, sutil, a veces, seria y contemplativa, otras de mirada fija y abrazo entregado, me llevo tus charlas incomprendidas, tus pequeñas piedras de regalo y tus largos abrazos, gracias por dejarme ser tu lugar seguro!
Gonzalo, mi pequeño niño se hizo grande y sabio, conciliador y buen amigo, recordaré siempre tu sonrisa torcida y tus manitos expresando la intención de tus palabras, tu paciencia con tus amigos, en especial con Irene.
Pau, Pau perdido en el bosque, eres el chico del buen humor y las mejores bromas, tu risa me salvó tantas mañanas y tantas tardes, tus abrazos, tus chistes, tus grandes bailes y tus ojos chispeantes estarán siempre conmigo.
Miki, Miki chu! Fue tan bonito verte salir del caparazón que te envolvía, verte pasar del llanto a la sonrisa y luego de la risa a la carcajada de amor, pasar del no me toquen, a largos abrazos y todo eso junto a tu independencia y alegre actitud.
Ernest, Ernesto! también has crecido, has querido y te has dejado querer tanto, has reído y me has hecho reír tanto que jamás podré olvidar esos ojos achinados brillando de alegría y saber querer.
Toa, Toa del valle! Eras un misterio escondido detrás de una cara sería y fuertes gritos, has crecido y me has enseñado un Toa atrevido, observador, detallista, ordenado y colaborador, recordaré siempre tus regaños y tu risa contagiosa.
Clara, ¡Clara María! Eres una eclosión, un brote, un surgimiento total, me tocó respirar muy fuerte antes tus subidas de fiereza y valió la pena cariño, eres divina y siempre llevaré en mis recuerdos tus carcajadas en mis brazos o cuando te daba mil volteretas.
Jack, Jackolino! Cuanto tiempo tu y yo, cuanta paciencia nos hemos tenido, cuantas tardes inventando mil juegos para que el día te pasará rápido y no estallaras, y mírate ahora, tan lleno de sabiduría, amor y creación, me quedo con el haberte podido disfrutar tanto.
Aitana. Mi niña tranquila, tierna, cautelosa, que también tuvo tiempo de ser pícara, tremenda y atrevida, me quedo con tu paciencia, tus abrazos y tus sonrisas y esa manera tan bonita de cuidar a los bebés.
Nina, ¡Nina María! Siento que estás en mi vida desde siempre, eres auténtica, dicharachera, divertida, metementodo y sabia manipuladora aprovechando tus encantos y sonrisa, recordaré siempre tú sabes ser y estar presente en la vida y tus calmados cariños.
María, ¡Maraia! Cuantos intensos recuerdos, siempre con la sonrisa en los labios y los brazos abiertos, dispuesta a ayudar, a apaciguar, a regañar, a calmar y a estar en todos lados, en todo momento, recordaré siempre tú gran empatía, tus risas y "María también" estarás en mi corazón.
Lune, callada y tranquilamente, sin apuro alguno, llegaste, entraste y te quedaste, de manera tierna habitaste y en cada momento me recordaste que bueno es esto de crecer con amor. Me quedo con tu linda capacidad de dar amor.
Rose, mi niña grande y juguetona, divertida, probando siempre los límites con cautela y supervisando lo que iba pasando, me llevo tu paciencia, ternura y juego maravilloso.
Alexandra, llegaste tan pequeña, tan dulce y con tanta timidez; ahora te veo tan grande, desenvuelta, simpática, y siempre con el color rosa de nuestra parte, en mi memoria queda tu tierna sonrisa y los largos abrazos después de tus ojitos llenos de lágrimas.
Tiago, cuánta energía, dulzura y ternura hay en ti, cuánto cariño nos dimos y cuántos juegos compartimos, ya fuera con Bernat, con Aleu o Elian, siempre conseguiste aliados y siempre disfrutaste, te recordaré con ese gesto de tu boca arrugadita.
Gracias por entregarnos su mayor tesoro cada mañana.
Mary Carmen.
Buenas vidas...