16/04/2020
CUANTO ANTES
¿Cuando deberían salir los niños a la calle?
No soy epidemiólogo y por lo tanto no tengo una respuesta clara y precisa a esta pregunta aunque si tengo una respuesta. Cuanto antes.
Durante los primeros días de confinamiento he pedido paciencia a los padres y madres. He explicado una y otra vez que los niños son resilientes por naturaleza. Que su cerebro se adapta muy bien a los cambios, que saben esperar mejor de lo que esperábamos, que pueden jugar con su imaginación mejor de lo que imaginamos y que también mejor de lo que pensamos son capaces de pensar en los demás, Pero es momento de que los demás pensemos en ellos y nos pongamos en su lugar.
Como digo no soy epidemiólogo y no puedo valorar ni el riesgo de contagio, ni las medidas a tomar, pero si se algo de niños y comienzo a ver que el confinamiento se está haciendo más largo de lo que posiblemente su cerebro pueda sobrellevar. Llevan ya casi 5 semanas conteniendo el deseo de salir. 5 semanas centrándose en el juego libre. 5 semanas entreteniéndonos entre 4 paredes y 5 semanas pegados a las pantallas más que nunca, algo que está demostrado científicamente ser perjudicial para el desarrollo cerebral del niño. Un reciente artículo demostraba que cada hora que el niño pasa delante de una pantalla, ya sea televisión, videojuego, tablet o móvil tiene un impacto negativo en el desarrollo de su capacidad lingüística, velocidad de procesamiento información y vocabulario. Casi 5 semanas en las que nos hemos olvidado de la otra gran pandemia de nuestra sociedad, prioridad para la Organización Mundial de la Salud; el sedentarismo y la obesidad infantil.
Algo tan sencillo como salir a la calle media hora al día a pasear es algo más que beneficioso. Es necesario para su desarrollo cerebral. La vista de los más pequeños necesita divisar la siguiente esquina para aprender a acomodar su vista a las grandes distancias más allá de las cuatro paredes de su hogar. Caminar distancias largas de la mano de los padres ayuda al niño de 3 ó 4 a desarrollar la concentración y la persistencia. Caminar aumenta el BDNF una proteína que ayuda a asimilar nuevos conocimientos como todo aquello que ven en los deberes o que estudian en casa. Una hora robada a las pantallas para caminar ayudaría a reducir el impacto negativo que tienen en su desarrollo intelectual. Salir a pasear sería una buena medida para combatir el sedentarismo y la obesidad. Caminar, a cualquier edad, reduce el cortisol, la hormona del estrés que les tiene sobrepasados y que hace que tengan episodios de llanto, más repentinos y frecuentes de lo habitual.
No todos los niños viven en las mismas circunstancias, ni tienen las mismas necesidades. Hay niños que viven en zonas rurales, en poblaciones con menos de 100 o 1.000 habitantes que están confinados en su vivienda sufriendo todas estas limitaciones cuando parece sensato pensar que salir al campo a pasear solos con sus padres entraña poco riesgo de contagio para ellos y los demás. Para algunos niños salir a la calle es más necesario todavía. Hablo de todos los niños que no tienen ni un rayo de luz natural en su vivienda. De los que no tienen patio, terraza o siquiera un balcón del que respirar aire fresco. De los niños que viven en menos metros cuadrados, de los que comparten un piso de 80 metros cuadrados con otras familias. Hablo de aquellos cuyos padres no les educan con la paciencia que deberían y sobre todo de los niños que sufren malos tratos físicos o psicológicos y y tienen en la calle el único lugar seguro donde respirar sin sentir miedo.
No será tarea fácil. Padres y niños deben estar plenamente concienciados que no podrán sobrepasar el tiempo. De que no podrán visitar el parque, toquetear todo, ni juntarse con otros niños y padres sino conformarse con saludarse de un lado a otro de la calle. Tendremos que hacer gala de un civismo del que nosotros mismos no nos hubiéramos visto incapaces hace semanas... Como digo no soy epidemiólogo y no puedo valorar cuando ni como. Pero los niños ya llevan casi cinco semanas entre cuatro paredes y creo que ya es momento de que pensemos en ellos y permitamos que salgan a la calle...CUANTO ANTES.
Por Álvaro Bilbao
Neuropsicólogo