Habilimecum - Factoría de talentos

Habilimecum - Factoría de talentos En HABILIMECUM® potenciamos y trabajamos las soft skills en niños y jóvenes.

Cuando imaginé a Lala, supe que necesitaba llevar algo muy especial. No quería darle una varita mágica. Ni un superpoder...
19/08/2026

Cuando imaginé a Lala, supe que necesitaba llevar algo muy especial. No quería darle una varita mágica. Ni un superpoder. Quería regalarle algo mucho más sencillo. Unas gafas. Pero no unas gafas cualquiera. Unas gafas capaces de recordarnos algo que, a veces, olvidamos.

Que las cosas más importantes no aparecen de repente. La mayoría ya estaban ahí. Siempre. Esperando a que alguien se detuviera a mirarlas. Por eso las gafas de Lala no son mágicas. No hacen que el mundo sea más bonito.

Solo nos recuerdan que, cuando aprendemos a mirar de otra manera, descubrimos la belleza que siempre nos había acompañado. Y quizá eso sea lo más parecido a la magia que existe.

🌿 La parada de hoy: Imagina que llevas puestas las gafas de Lala. Sal a la calle. Mira despacio. Y busca tres cosas bonitas que normalmente pasarían desapercibidas. Puede ser una flor que ha crecido entre dos baldosas. La risa de un niño. La sombra de un árbol. El olor del pan recién hecho.

❤️ No hace falta encontrar algo extraordinario. Solo volver a mirar.

Durante estas últimas semanas te he hablado de pequeños momentos. De las prisas. De las conversaciones antes de dormir. ...
13/08/2026

Durante estas últimas semanas te he hablado de pequeños momentos. De las prisas. De las conversaciones antes de dormir. De una pregunta que cambió nuestras noches. Pero todavía no te había presentado a alguien muy especial.

🦊 Ella es Lala.

Lala es una pequeña zorra curiosa, alegre y muy observadora. Le encanta descubrir la belleza de las cosas sencillas y recordar que, muchas veces, la felicidad está mucho más cerca de lo que imaginamos. Tiene unas gafas muy especiales que le ayudan a mirar el mundo de una forma diferente.

Porque, cuando aprendemos a fijarnos en las pequeñas cosas que nos rodean, descubrimos que hay mucho más por lo que sonreír de lo que pensábamos.

Lala nació para acompañar a los niños en ese viaje. Y, sin darme cuenta, también terminó acompañándonos a nosotros.

La parada de hoy: Hoy quiero invitarte a hacer un pequeño juego. Durante unos minutos, imagina que llevas unas gafas capaces de descubrir todo lo bonito que normalmente pasa desapercibido. Quizá el olor del desayuno. El abrazo de alguien a quien quieres. La sombra de un árbol. Una risa. Una canción.

🌿 A veces no hace falta cambiar el mundo. Solo cambiar la forma de mirarlo.

Durante varios días seguidos, antes de apagar la luz, volvimos a leer aquel cuento. Y, cuando terminábamos, casi sin dar...
09/08/2026

Durante varios días seguidos, antes de apagar la luz, volvimos a leer aquel cuento. Y, cuando terminábamos, casi sin darnos cuenta, empezábamos a hablar sobre las cosas bonitas que nos rodean. Al principio eran conversaciones muy cortitas.

Hasta que una noche apareció una pregunta que, desde entonces, ya nunca dejó de acompañarnos.
—¿Qué quieres agradecer hoy?

A veces la respuesta era: “Gracias porque hoy he visto a la abuela." Y otras veces eran mas sencillas: "Porque he jugado en el parque mucho rato." "Porque hemos cenado sopita."

Y fue entonces cuando entendí que aquella pregunta no solo estaba cambiando nuestras conversaciones. También estaba cambiando nuestra forma de terminar el día. Porque, cuando buscas algo bonito por lo que dar las gracias, descubres que incluso los días más normales esconden pequeños regalos.

La parada de hoy: Esta noche, antes de apagar la luz, prueba a hacer una sola pregunta. No hace falta añadir nada más. Solo escucha. Puede que la respuesta te sorprenda.

🌿 A veces, una sola pregunta tiene el poder de cambiar una conversación. Y, con el tiempo, también puede cambiar una forma de mirar la vida.

Gracias por acompañarnos en esta parada del Viaje hacia la Gratitud. Nos vemos en la siguiente.

Después de aquella actividad, la profesora me pidió quedarse con el cuento para seguir trabajándolo con los niños en cla...
06/08/2026

Después de aquella actividad, la profesora me pidió quedarse con el cuento para seguir trabajándolo con los niños en clase. Por supuesto, le dije que sí. Me hizo ilusión que le hubiera gustado y parecido útil para trabajar con los niños.

Pero, unos días después, mi hija volvió a casa con él en la mochila. Recuerdo perfectamente lo que me dijo: —Mamá, este cuento es tuyo, tú lo has escrito... y quiero que me lo leas otra vez.

Aquella noche volvimos a leerlo. Y a la siguiente… También. Sin buscarlo. Sin planearlo. Sin que nadie nos dijera que lo hiciéramos. Al terminar el cuento, empezamos a hacernos una pregunta muy sencilla. Una pregunta que, poco a poco, fue ocupando un lugar muy especial en nuestras noches.

Desde entonces, antes de dormir, siempre encontramos un momento para abrazarnos, hablar un ratito... y compartir algo bonito que nos ha regalado el día.

Nunca imaginé que aquel cuento escrito para una clase de Infantil acabaría regalándonos uno de nuestros momentos favoritos como familia.

La parada de hoy: Esta noche, antes de apagar la luz, quédate ahí un minuto más. No hace falta hacer nada especial. Solo disfruta de ese pequeño instante en el que el día termina y la calma llega poco a poco. Quizá los recuerdos más bonitos de la infancia nazcan precisamente ahí.

🌿 Hay momentos que empiezan sin hacer ruido. Y, un día, descubres que se han convertido en algunos de los recuerdos más bonitos de tu vida.

Gracias por acompañarnos en esta parada del Viaje hacia la Gratitud. Nos vemos en la siguiente.

La última vez te dejé justo en el momento en que abrí aquel cuento y empecé a leer. Recuerdo perfectamente las caras de ...
03/08/2026

La última vez te dejé justo en el momento en que abrí aquel cuento y empecé a leer. Recuerdo perfectamente las caras de los niños. Escuchaban atentos. Se reían. Comentaban entre ellos. Y, cuando terminé la historia, les hice una pregunta muy sencilla:

—¿Vosotros por qué queréis dar las gracias hoy?

Entonces ocurrió algo que no esperaba. Una mano se levantó. Después otra. Y otra. Y otra más. Cada niño quería compartir aquello por lo que se sentía agradecido. Uno dio las gracias por su familia. Otro por sus amigos. Otro porque tenía un gato. Otro porque su abuelo jugaba con él.

Y, mientras los escuchaba, entendí algo que nunca había pensado de esa manera.

✨ Aquella mañana descubrí que quizá la gratitud también podía enseñarse.
No como una obligación. No como una norma. Sino como una forma de aprender a mirar la vida. Y esa idea se quedó conmigo durante mucho tiempo...

La parada de hoy: Hoy quiero proponerte algo muy sencillo. Pregúntale a un niño qué ha sido lo mejor de su día. Y escúchale sin prisas. A veces, su respuesta nos recuerda cosas que los adultos dejamos de ver hace mucho tiempo.

🌿Hay conversaciones que aunque duran solo unos minutos, cambian la forma en la que miramos el mundo.

Gracias por acompañarnos en esta parada del Viaje hacia la Gratitud. Nos vemos en la siguiente.

Después de aquella actividad, la profesora me pidió quedarse con el cuento para seguir trabajándolo con los niños en cla...
28/07/2026

Después de aquella actividad, la profesora me pidió quedarse con el cuento para seguir trabajándolo con los niños en clase. Por supuesto, le dije que sí. Me hizo ilusión que le hubiera gustado y parecido útil para trabajar con los niños.

Pero, unos días después, mi hija volvió a casa con él en la mochila. Recuerdo perfectamente lo que me dijo: —Mamá, este cuento es tuyo, tú lo has escrito... y quiero que me lo leas otra vez.

Aquella noche volvimos a leerlo. Y a la siguiente… También. Sin buscarlo. Sin planearlo. Sin que nadie nos dijera que lo hiciéramos. Al terminar el cuento, empezamos a hacernos una pregunta muy sencilla. Una pregunta que, poco a poco, fue ocupando un lugar muy especial en nuestras noches.
Desde entonces, antes de dormir, siempre encontramos un momento para abrazarnos, hablar un ratito... y compartir algo bonito que nos ha regalado el día.

Nunca imaginé que aquel cuento escrito para una clase de Infantil acabaría regalándonos uno de nuestros momentos favoritos como familia.

La parada de hoy: Esta noche, antes de apagar la luz, quédate ahí un minuto más. No hace falta hacer nada especial. Solo disfruta de ese pequeño instante en el que el día termina y la calma llega poco a poco. Quizá los recuerdos más bonitos de la infancia nazcan precisamente ahí.

🌿 Hay momentos que empiezan sin hacer ruido. Y, un día, descubres que se han convertido en algunos de los recuerdos más bonitos de tu vida.

Hace más de un año, en la clase de mi hija, buscaban a un padre o una madre que quisiera preparar una actividad para cel...
23/07/2026

Hace más de un año, en la clase de mi hija, buscaban a un padre o una madre que quisiera preparar una actividad para celebrar el Día de Acción de Gracias. Como me encanta escribir cuentos, me ofrecí sin pensarlo demasiado. Aquella tarde me senté delante del ordenador con una única intención: escribir una historia sencilla que ayudara a aquellos niños a entender qué significa dar las gracias.

No imaginaba que aquel cuento fuera a salir nunca de esa clase. Ni que acabaría formando parte de nuestra vida.
Llegó el día. Entré en el aula. Los niños se sentaron en el suelo con esa mezcla de curiosidad e ilusión que solo ellos saben tener. Respiré hondo. Abrí el cuento. Y empecé a leer.

✨ Aquella mañana ocurrió algo que jamás imaginé… Pero esa historia te la contaré en la próxima parada.

La parada de hoy: Todos tenemos una historia que empezó sin hacer ruido. Un pequeño "sí". Una decisión casi improvisada. Una conversación. Un día cualquiera. Y, sin saberlo, ese momento acabó cambiando muchas más cosas de las que imaginábamos.

¿Cuál ha sido ese momento en tu vida?

🌿 A veces, los capítulos más importantes de nuestra historia empiezan de la forma más sencilla.

Gracias por acompañarnos en esta parada del Viaje hacia la Gratitud. Nos vemos en la siguiente.

Hay cosas que no cambian de un día para otro. Una planta no crece porque la reguemos una sola vez. Crece porque alguien ...
21/07/2026

Hay cosas que no cambian de un día para otro. Una planta no crece porque la reguemos una sola vez. Crece porque alguien vuelve a ella cada día. Con paciencia. Con cariño. Con constancia.

Educar también se parece mucho a eso. No son los grandes discursos los que dejan huella. Son los pequeños momentos que se repiten una y otra vez. Una conversación. Un abrazo. Una historia antes de dormir. Una costumbre compartida. Porque, al final, las familias no se construyen con grandes gestos. Se construyen con pequeños hábitos llenos de amor.

La parada de hoy: Piensa en un pequeño momento que ya forme parte de vuestra rutina. Quizá el desayuno juntos. El camino al colegio. La hora del baño. Un cuento antes de dormir. No importa cuál sea. Solo intenta vivirlo hoy con un poco más de calma.

A veces, los recuerdos más importantes nacen en esos momentos que parecen completamente normales.

🌿 Los grandes árboles empezaron siendo una pequeña semilla. Y las tradiciones familiares también.

Cuando pensamos en educar a nuestros hijos, enseguida nos vienen a la cabeza muchas cosas. Les enseñamos a lavarse los d...
16/07/2026

Cuando pensamos en educar a nuestros hijos, enseguida nos vienen a la cabeza muchas cosas. Les enseñamos a lavarse los dientes. A recoger sus juguetes. A cruzar la calle con cuidado. A decir "por favor" y "gracias".

Pero hay otros aprendizajes que no aparecen en ningún libro de texto y que, sin embargo, les acompañarán toda la vida. Aprender a confiar. A ponerse en el lugar de los demás. A valorar lo que tienen. A mirar el lado bueno de las cosas. Las emociones también se educan. Y, como una planta, no crecen de un día para otro. Necesitan tiempo. Necesitan ejemplo. Necesitan pequeños momentos compartidos.

La parada de hoy: Piensa en una habilidad que te gustaría que tu hijo tuviera cuando sea adulto. No un oficio. No una carrera. Una forma de ser.

Ahora pregúntate: ¿Cómo puedo empezar a sembrarla hoy?

Porque las habilidades más importantes para la vida no aparecen de repente. Se cultivan, poquito a poco, cada día.

🌿Hay semillas que tardan tiempo en crecer. Pero un día florecen.

Hay algo que los niños hacen de una forma maravillosa. Se detienen. Un charco puede convertirse en un océano. Una piedra...
14/07/2026

Hay algo que los niños hacen de una forma maravillosa.

Se detienen. Un charco puede convertirse en un océano. Una piedra en un tesoro. Un diente de león el deseo más importante del mundo.

Mientras nosotros seguimos caminando pensando en todo lo que tenemos que hacer después. Quizá no es que ellos tengan más tiempo. Quizá simplemente todavía no han dejado de mirar. Y quizá ahí haya algo que nosotros también podamos aprender.

La parada de hoy: Si hoy sales a pasear con un niño, deja que sea él quien marque el ritmo durante unos minutos. Observa dónde se detiene. Qué recoge del suelo. Qué le llama la atención.

Puede que descubras que las cosas más pequeñas también son capaces de despertar las emociones más grandes.

🌿A veces no necesitamos buscar momentos extraordinarios. Solo volver a mirar el mundo con un poco más de curiosidad.

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