21/03/2013
Mi paso por las escuelas Selgas.
Desde la distancia de mis 54 años, no recuerdo el día en el cual dejé de ser niño y las escuelas Selgas, para enfrentarme a otra etapa de mi vida que me acercaría a mi actual situación.
Aún me es difícil, y soy incapaz de recuperar en mi mente, la primera vez que salí de casa para empezar mi formación, aunque sí recuerdo con nitidez algunos de los momentos mas felices de aquella época.
Los primeros días el encargado de acompañarme fue mi primo José Manuel, algo mayor que yo y alumno también de las Escuelas.
Paso por alto ahora el tiempo de parvulito, para situarme en la clase de D. Marcelino, al cual mi memoria me lo retrata con su sombrero de fieltro o lana, un aire de Pemán, traje oscuro, serio pero siempre dispuesto a poner todo su saber a nuestro alcance.
Sentía gran admiración y respeto por este hombre, lo mismo que por el Cristo que presidia la clase.
Horas,días, semanas, meses y años pasados en las Escuelas que ya son parte de ésta vida mía...
Una explosión de sentimientos invaden mi alma al rememorar el cine de los jueves ( Fumanchú, La Leona de Castilla, el Gordo y el Flaco), la excursión anual, la rifa de la xata y la merienda, los juguetes por Reyes...
¡ Qué ilusión, cuando un año me tocó un juego de lotería ; un coche - pulga al siguiente, un balón, después ¡
Días de invierno, en los cuales si éramos pocos, los pasábamos haciendo gimnasia en la clase para combatir el frío.
Recreos en los vestíbulos. De las vitrinas me atraían los animales disecados: una gineta, un mono pequeño,una gaviota...
Me encantaba ir al colegio. Disfrutaba aprendiendo. Las lecciones de Historia de España e Historia Sagrada, explicadas por D. Felix, mas que una asignatura parecían relatos en los cuales nos integrábamos éramos partícipes de lo que estaba ocurriendo.
Mi relación con el profesor, mas que de maestro a alumno, era de agradable amistad.
Si cierro los ojos, puedo sentir la sensación de felicidad que tuve al recibir una pintura bicolor como regalo.
Aquellos colores rojo y azul tan vivos que no se conseguían con otros lápices de colores, me producen aún hoy una ensoñación propia de aquellos años.
El dibujo me apasionaba y no lo hacía del todo mal; no es tan extraño que ese detalle del lápiz bicolor me quedase grabado.
En los cuadernos de gramática, poníamos algunos dibujos al principio de la hoja de acuerdo con el tema.
Recuerdo un almanaque de hojas, desprendiéndose día a día y un verso: Como un ramillete de color vario
Es para sus lectores el calendario.
Ese día tocaba literatura. Versos de S. Juan de la Cruz, Espronceda, Quevedo, Ramón de Campoamor.
Sonetos, redondillas, versos de píe quebrado; rimas asonantes y consonantes...
Mi afición a la literatura que tantos ratos agradables me ha deparado, nació sin duda, en aquellas clases.
Por el verano Dña. Josefina o (Dña Pepita) como nosotros la denominábamos, daba clase particular, en el comedor.
Aún hoy tengo grabados en la memoria penínsulas, cabos, golfos y ríos con sus afluentes.
La repetición a viva voz y por quintuplicado hacía que nos quedasen grabados todos aquellos accidentes geográficos.
Kanin y Kola al norte de Rusia. Obi, yenisey, Lena al océano Glaciar Artico.
Toda Europa Física y Política, salía de nuestra gargantas. Asia, Africa y América , vendrían una vez conquistada mentalmente Europa.
A Dña. Josefina, los niños le teníamos un poco de miedo. Tenía entre nosotros fama de recta y severa.
Lo peor que nos podía pasar era que D. Félix nos castigase, mandándonos a su clase.
Además del castigo que nos impusiese, la vergüenza qye se pasaba, irrumpiendo en la clase de la 2 sección de Niñas, eera tal que si ocurria una vez, no se volvía a repetir.
Y van apareciendo los recuerdos: Dña. Ramona, la maestra de Párvulos, Dña. Elvira que nos enseñaba a hacer escapularios que luego vendía...
También ayudaba en la cocina con Adelita.
De ésta zona despertaba mi curiosidad la escalera de caracol que llevaba al cine y por la cual más de una vez subí y bajé, cuando interpretábamos alguna obra de teatro, ¡ que también las artes escénicas formaban parte de nuestra educación ¡
En el patio cubierto de las niñas había un lugar que nos infundía terror. Era el cuarto donde se guardaba la madera y no tenía luz. Un sitio ideal para esconderse los más valientes, en cualquier clase de juego.
Quien se atrevía a entrar era considerado un héroe, pues no se que historias de fantasmas se decía que allí había sucedido.
Otra escalera que llamaba mi atención, era la que ascendía al piso superior, donde estaba el despacho del Director, el Aula de Comercio y la biblioteca, y que solo era usada por los que asistían a la clase de D. Arsenio y los domingos por los alumnos que querían llevar algún libro prestado para leer en casa.
Pertenecer a la clase de Comercio, significaba,además de subir los peldaños de la escalera, dar un paso de la pubertad a la juventud, o lo que es lo mismo, comenzar la madurez.
Los pupitres tan altos y diferentes - los asientos eran grandes taburetes _ la máquina de escribir, el gira -discos, donde empecé a escuchar y aprender Francés, la menor cantidad de alumnos y lo apartado de la clase de los demás, marcaban la diferencia con el resto de los escolares, que formaban parte de las escuelas Selgas.
Dos grandes cuadros jalonaban la entrada al aula. Con las definiciones en francés, uno representaba la vida en el campo,"La Ferme" y otro, una gran estación de tren, ofrecía la visión de la ciudad.
Allá por los años cincuenta y comienzo de los sesenta par un niño de pueblo, que conocía del mundo poco mas de los lugares donde íbamos de excursión, el ascender desde la 2ª sección de niños, a aquel lugar donde Contabilidad, Teneduria, Debe, Haber, Caja, Proveedores, lengua extranjera, taquigrafía, mecanografía, etc., eran las asignaturas a aprender, fue de verdad motivo de orgullo y satisfacción.
Tengo a gran honor haber sido discípulo de D. Arsenio, con el cual seguí manteniendo una relación de amistad, después de haber consumido la edad escolar.
¡ La Biblioteca ¡ Cuando empecé a interesarme por la lectura, todos los domingos iba a por uno o dos libros.
Vidas de Santos, reyes, capitanes, biografías, dieron paso a libros de aventuras: Julio Verne, Emilio Salgari, R. L. Stevenson.
De tema costumbrista : José ,La aldea perdida, Sotileza.
Clásicos . Calderón , Lope, Tirso de Molina...
El gran teatro del mundo, El Decamerón, Las mil y una noches, etc.
Tantos y tantos libros cada domingo aconsejado por D. Félix, hacían que éste chico de clase humilde soñase con un futuro mas halagüeño que el que se presentaba en el pueblo donde vivía.
Tengo la certeza que en aquella época fui realmente feliz ¡
Buen porte y buenos modales,
Abren puertas principales.
Esta máxima y otras mas han estado presentes a lo largo de mi caminar en la búsqueda de mi destino, ese mismo destino que me ha traído al cabo de muchos años a formar parte de la Asociación de Antiguos Alumnos que somos portadores y emisarios de aquellos Sres., que fueron la familia Selgas.
Lecciones de religión a cargo de D. Luis "cura" de El Pito, impartidas en el vestíbulo de la 1ª sección de niños.
Asistíamos sentados sobre los grandes arcones que servían para guardar el material escolar. Según supiésemos las preguntas íbamos intercalando puestos.
Podría seguir hurgando en la memoria y muchos recuerdos tomarían forma; otras cosas se quedan en el tintero, pero lo escrito es una muestra casi fotográfica de lo que las Escuela Selgas, gracias a sus fundadores y a sus maestros han hecho por muchas generaciones.
Sirv a éste escrito como homenaje a todas aquellas personas que dedicaron sus vidas a encauzar la de tantos otros, que como yo, llevamos en nuestro corazón todo el amor, el calor y la satisfacción de haber sido Alumnos de las Escuelas Selgas.
Pixueto.