11/02/2015
5 ERRORES FRECUENTES DE SOBREPROTECCIÓN - Los cuidados excesivos muchas veces son innecesarios
* Abrigarle mucho. Es uno de los errores que los padres comentemos con más frecuencia, sobre todo por miedo a que se resfríen. Pero los pediatras lo dejan muy claro: un catarro se coge por contagio, no por pasar frío. Cuando un bebé se desarropa durmiendo es porque tiene calor. Seguramente le hemos acostado con un body de manga larga y un pijama gordito, además del edredón, y no es extraño que el pobre se ase y trate de zafarse de la ropa que le sobra.
* ¿Cómo ayudarle a superar obstáculos?. Dejándole ensayar y permitiéndole fallar, porque aprender significa equivocarse una y otra vez. Cuando unos padres animan a su hijo a superar los errores, le están transmitiendo la idea de que puede alcanzar sus metas. Los refuerzos positivos le permiten seguir adelante.
* Usar cualquier medio para que coman. Esta etapa suele coincidir con la introducción de una dieta más variada y con alimentos menos triturados y a la mayoría les cuesta un poquito acostumbrarse. Por eso muchos padres se agobian, porque su bebé, que hasta ahora era un glotón, en unas semanas «ha dejado de comer». No es así, ellos saben lo que tienen que comer y cuánta cantidad, y si mantienen la actividad propia de esta edad y están alegres significa que están sanos y no les hace falta comer más.
Además, a partir de los doce meses los niños comen menos porque crecen a un ritmo mucho más lento que cuando eran lactantes. Por tanto, sus necesidades nutricionales también son menores.
* No llevarle a la guardería por miedo a que enferme. Cuando un niño va a la guardería, casi siempre es porque sus padres trabajan y no pueden tenerlo en casa. También puede ocurrir que opten por contratar a una canguro o que le cuiden los abuelos para que, al no ir a la guarde, estén a salvo de contagios y enfermedades. Es cierto que llevarlo a la guardería tiene el riesgo más que probable de que se pongan malitos con más frecuencia, sobre todo el primer año. Pero no nos engañemos: quedándose en casa los críos también se ponen malos.
No es aconsejable, pues, mantener al niño dentro de una burbuja de cristal para evitarle enfermedades e infecciones que son absolutamente normales a su edad y que t**de o temprano va a sufrir. Retrasando su incorporación al mundo real e impidiendo el contacto con otros niños lo único que conseguimos es demorar su socialización. Además, estaremos intentando evitar lo inevitable, como pillar catarros y pequeñas infecciones de las que se recuperan rápidamente y que, además, fortalecen su sistema inmunitario.