06/07/2022
LLEGAR A ÍTACA
¿Qué estoy pensando? Estaba pensando, ahora mismo, aquí solo, atravesando este trozo de Mediterráneo, hoy y ayer tan desesperante de calmas, de vientos flojos y variables, deslizándome sobre esta mar casi de aceite donde la calima y un cielo deshecho en brumas me borran el horizonte. Pensaba, pienso…
¿En por qué siento la necesidad de compartir estas sensaciones? Cuando, en realidad, lo que más me gusta es navegar solo…
Es contradictorio, pero lo cierto es que yendo en solitario, en muchos momentos, quisiera agarrar a alguien por el brazo, sentarlo a mi lado y decirle: ¡Mira!, siente cómo nos movemos, utilizamos la energía que nos rodea para ir donde queramos, no hay rotondas, no hay cruces, apenas señales y ninguna en mar abierto, nadie ni nada nos marca el camino, no hay prisa y nadie apremia detrás, tal vez solo espera una isla por descubrir, un puerto nuevo por conocer más allá del inmenso circulo de agua que nos rodea; a veces tras perseguir toda la noche ese muro negro que nunca se alcanza en la proa, escuchando atento el extraño idioma del viento en la jarcia, el sonido de la mar abrazando y liberando el barco en cada ola.
Desde luego, esto hay que vivirlo para entenderlo. Y es que no es comparable llegar a cualquier lugar en un velero a hacerlo en un avión, por carretera o incluso en barco si es un enorme crucero.
Llegar con tu refugio, en tu pequeña “casa”… No necesitas alojamiento, no dependes de nadie, llegas y te marchas cuando quieres.
En tierra todos miran a la mar, tú estás en la mar, estás y ves el mundo, por una vez, desde el otro lado.
Sería largo, ya ha sido tal vez demasiado largo, explicar esto con palabras. Vamos a dejarlo estar.
Estoy ahora trasladando un barco y no hay cobertura. Cuando pase cerca de Ibiza esta noche, tal vez tenga, de modo que no sé cuándo colgaré este post o como quiera que se diga. Zarpé el sábado 2 del puerto de Motríl, en Granada, y voy rumbo a Menorca, al puerto de Mahón para entregar el barco.
Una travesía corta esta vez, unas 440 millas, cuando lo previsto era llegar con el barco hasta Corfú en Grecia, que son unas 1.300 millas. Cambiaron el destino, así que al llegar a Mahón me toca volar hasta Corfú, para comenzar el día 9 la primera semana de travesía allí.
Cuando escribo esto, que yo pueda saber, aun quedan dos plazas sin ocupar en la semana del 9 de Julio.
Una pena, por muchos motivos.
Zarpar de Corfú, navegar la isla hacia el Sur, arribar a Cefalonia, Skorpios, etc… llegar a Ítaca a vela…No sé, no es una travesía cualquiera, ni siquiera un viaje. Es casi como alcanzar un mito.
A Ulises le llevo unos diez años, a mí bastante más. Las tripulaciones que me acompañan lo tienen a cinco días.
Deseadnos buena proa y buenos vientos.
He de atender al barco, ha vuelto a cambiar el viento y me llama a golpes. Aun me quedan dos días hasta Mahón.
Luis Miranda, en 38º 05,44 N- 000º 28,54 E, a 09:46 UTC del 4 de Julio 20