30/04/2025
Reflexión
Recientemente, se ha hecho pública una noticia en la que una docente de bachillerato de un instituto de Cáceres ha sido suspendida de empleo y sueldo por su trato vejatorio hacia sus alumnos. La polémica no se hizo esperar y ha abierto debate, de si los alumnos han confundido mal comportamiento con exigencia por parte de la profesora. La pregunta que deberíamos hacernos es , ¿esto solo pasa en Extremadura? Probablemente y muy casi seguro que NO.
La vocación que muchos profesores transmitían se ha perdido, bien porque sus prioridades son otras y no pedagógicas, bien porque sus expectativas en cuanto a dar clase están idealizadas, o bien porque las generaciones también han cambiado. La cuestión es que el docente no tiene que ser "colega" de sus alumnos sino enseñarles y si tienen algún problema o dificultad, ayudarles y motivarles no hacer lo contrario.
Como resultado de ello, tenemos docentes cansados, estresados y agobiados , a veces propiciados por la carga administrativa y laboral; y alumnos, en su mayoría , desmotivados y con una actitud pasota que roza la negatividad y el pesimismo.
Esta reflexión es solo una opinión personal enfundada por la experiencia en dar clase extraescolar y en la que muchos no estarán de acuerdo y otros tantos sí, pero lo que tengo claro es que se necesita un cambio en el sistema donde se vuelvan a priorizar: el esfuerzo, la exigencia, la vocación y la motivación.