30/09/2025
Y llegó Septiembre y los 0/3 años empezamos con llantos, muchos llantos y familias cada vez más angustiadas, con ausencias y despedidas difíciles.
Familias que por primera vez les toca soltar a lo más grande que un ser humano pueda tener.
Y, ahí, entramos nosotros, nos tocar sostener, acompañar, abrir los brazos aunque por dentro estemos temblando porque sus llantos nos llegan al alma, porque nos metemos en sus pequeños zapatitos y los entendemos.
Pero hay que saber permitirles, permitirles llorar, permitirles expresar, permitirles enfadarse, eso también es respeto, eso también es acompañamiento , eso también es crear vínculo y apego seguro y así permitiéndoles va pasando la semana y cada día es único y diferente al anterior.
Septiembre nos desgasta porque nos multiplicamos para consolar a todos, para que su penita sea un poquito más chiquitita día tras día, y volvemos a casa con el corazón revuelto y el alma cansada y pasa la tarde y la noche y no dejas de pensar en ellos porque ya son parte de ti.
Y llega el día siguiente y con las mismas ganas y alegría abres las puertas para recibirlos y te echan los brazos, aunque no se vea estamos sembrando vínculos, tejiendo confianza con ellos y van sintiendo que están en casa, en un espacio seguro y protegido hasta que llega el día en que vuelves a abrir la puerta y te dan la manita y no miran ni para atrás, ese día cogeremos aire y diremos: Conseguido!!, Lo hemos hecho bien!!!