02/10/2021
El yoga vino para quedarse (breve reflexión-análisis económico y social)
Desde sus primeros contactos con occidente a finales del siglo XIX, pasando por la popularización y explosión de nuevos estilos adaptados a nosotros a principios del XX, y el movimiento new age en su segunda mitad de siglo, el yoga no ha parado de extenderse por todo el mundo.
En el siglo XXI no ha sido distinto, las terapias alternativas han experimentado un gran auge estas últimas dos décadas, y aunque opino que no deberíamos asociar el yoga a las terapias alternativas, esto denota un indudable interés creciente por el autoconocimiento, el esoterismo, otras perspectivas de la salud y la espiritualidad.
Cada año se forman miles de nuevos profesores de yoga, se abren nuevas escuelas casi en cada manzana de cada ciudad; el yoga aparece cada vez más en los medios de comunicación tradicionales y es promocionado por sus celebridades; la industria de material y ropa "de yoga" crece, y muchas de esas marcas cuentan con buenos márgenes y expectativas de crecimiento muy optimistas para los próximos años.
En su contacto con occidente se logró que el yoga se adaptase a sus necesidades y criterios: buscando la aprobación de la medicina, psicología y las ciencias deportivas. Y así es que muchos profesionales de estas ciencias lo recomiendan para diversas dolencias, trastornos, rehabilitaciones o como complemento deportivo.
Su práctica y docencia se ha extendido de tal modo que los estados han visto la necesidad de regularlo (como un deporte), aunque sea con muchos vacíos y flexibilidad, ya que es complicado hacerlo al no originarse realmente como un deporte ni de la mano de la ciencia y existir gran variedad de estilos, a veces muy distintos entre sí pero todos catalogados como yoga.
No es en absoluto sencillo hacer rentable una escuela de yoga, ni es por tanto barato acudir a recibir clases, en cambio y a pesar de la actual situación económica, se siguen continuamente abriendo nuevos centros y sigue aumentando el número de personas interesadas en practicarlo.
La gran variedad de estilos de yoga hacen que pueda ser una práctica adecuada para cualquier persona, siempre que se logre encontrar el profesor adecuado.
Otro factor muy favorable es el creciente interés por el estilo de vida saludable y la buena fama que se labró el yoga en este ámbito.
La fuerte pérdida de creyentes del cristianismo en las últimas décadas ofrece terreno fértil para nuevas y exóticas formas de espiritualidad y de explicaciones de la existencia. Y creo que la pérdida de interés por la cultura, los valores y la religión de las últimas décadas podría estar cerca de encontrarse con un punto de inflexión en el que regrese este interés, y con el yoga ya establecido en una posición estratégica, cubrirá gran parte de estos intereses e inquietudes que podrían crecer en las próximas décadas.
El factor tecnológico también juega a favor, y no lo digo por las clases online, sino sobretodo por esa cada vez mayor desconexión con uno mismo y con el momento presente debido a la gran cantidad de pantallas, distracciones y satisfacciones inmediatas que imparablemente aumentan de continuo y se instauran en nuestro día a día.
Incluso forzando un poco el argumento, podríamos decir que el yoga es eco-friendly 😂
Y por todo esto, creo que el yoga va seguir aumentando su popularidad y llegando cada vez a más gente durante estas próximas décadas.
¿Tú qué opinas?