02/04/2026
Hace 10 años, cuando terminé la carrera decidí hacer mis practicas y después, continuar formandome para aprender a enseñar a niños y adolescentes con TEA, aunque en realidad aún no sabía todo lo que implicaba.
Quería enseñarles, ayudarles, darles herramientas…
Pero con el tiempo entendí que no era yo quien más iba a enseñar.
Ellos me han enseñado a mirar más despacio, a entender sin palabras, a celebrar logros que para otros pasan desapercibidos pero que en realidad son gigantes.
Me han enseñado a tener paciencia de verdad, de la que nace del respeto.
A aceptar sin intentar cambiar.
A admirar cada forma única de estar en el mundo.
Me han enseñado que acompañar no es dirigir, sino caminar al lado.
Que apoyar es estar, incluso en silencio.
Y que ayudar, muchas veces, es simplemente comprender.
Y también quiero hacer visible a esos niños y adolescentes con TEA nivel 1, esos que muchas veces “no lo parecen”.
Los que pasan desapercibidos y la gente sin saber les llama raros.
Los que, precisamente por tener menos rasgos visibles, son más incomprendidos, apartados y respetados.
Porque su dificultad también existe, aunque no siempre se vea.
Porque también necesitan apoyo, comprensión, visibilidad y respeto.
Hoy, después de estos 10 años, puedo decir que trabajar con niños y adolescentes con TEA no solo fue lo que más quise aprender…
ha sido lo que más me ha transformado.
Gracias por enseñarme tanto, cada día 💙
EducaciónEspecial