23/02/2024
FORGIVE HUMAN FRAILTY
Not only should we forgive it!
We must love, respect and protect our frailty. Because it is a like a delicate jewel; an inextricable part of the human being.
The problem is that we are taught to hide our ‘soft spots’, our Achille’s heel’, so we suppress it by all possible means.
I don’t know about you, but life allowed me to ‘touch’ (my) frailty like a blanket that envelops you, I was able to feel it to let it be. Floating in its turbulent waters for the time necessary for me to learn to navigate it: looking from a different perspective at my failures, my mistakes, the things said badly, the offenses done and received, at this unjust and bizarre world, at my life in relation to others.
Opening ourselves up to frailty is an opportunity not to be wasted: it helps us to look inside ourselves, to reflect on what matters, on what we are passionate about, on the things we run away from.
It uncovers our limits, connects with vulnerability, making us,maybe, more humble, tolerant and certainly stronger.
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PERDONA LA FRAGILIDAD HUMANA
¡No sólo debemos tolerarla!
Debemos amar, respetar y proteger nuestra fragilidad. Porque es como una joya delicada; una parte inextricable del ser humano.
El problema es que nos enseñan a ocultar nuestros “puntos débiles”, nuestro “talón de Aquiles”, por lo que lo suprimimos por todos los medios posibles.
No sé ustedes, pero la vida me permitió ‘tocar’ (mi) fragilidad como una manta que te envuelve, pude sentirla, pude dejarla ser. Flotando en sus aguas turbulentas durante el tiempo necesario para aprender a navegar en ellas: mirando, entonces, con otra perspectiva mis fracasos, mis errores, las cosas mal dichas, las ofensas hechas y recibidas, las incomprensiones, las perdidas, a este mundo injusto y extraño, a mi vida en relación con los demás.
Abrirnos a la fragilidad es una oportunidad que no debemos desperdiciar: nos ayuda a mirar dentro de nosotros mismos, a reflexionar sobre lo que importa, sobre lo que nos apasiona, sobre aquello de lo que huimos.
Nos enseña nuestros límites, nos permite ser vulnerables, haciéndonos, tal vez, más humildes, tolerantes y ciertamente más fuertes.