11/09/2026
En su tratado de Traumaterapia Sistémica, Barudy y Dantagnan explican que los niños y adolescentes con historias de maltrato o negligencia no suelen funcionar en un estado de equilibrio neurofisiológico. En su lugar, sus cerebros oscilan constantemente entre dos extremos del sistema nervioso autónomo:
1️⃣ Hiperactivación (Activación Simpática): El cuerpo se inunda de hormonas de estrés y neurotransmisores para luchar o escapar. Esto se manifiesta en impulsividad, ataques de rabia, hipervigilancia o descontrol conductual. A menudo, esta respuesta de defensa es confundida o mal diagnosticada como TDAH o trastornos de conducta.
2️⃣ Hipoactivación (Activación Parasimpática - Vago Dorsal): Cuando las respuestas de lucha o huida fracasan o el peligro es abrumador, el organismo activa la rama dorsal del nervio vago como mecanismo extremo de defensa. El niño colapsa en la parálisis, el entumecimiento, la apatía o la disociación ("irse a la Luna").
Ambas respuestas son mecanismos adaptativos de supervivencia que el cerebro activó para resistir al dolor.
La Traumaterapia nos enseña que el primer paso para la sanación no es juzgar la conducta, sino ofrecer una base de cuidados y una conexión relacional bientratante que le permita al sistema nervioso del niño salir del estado de alerta y recuperar su zona de quietud segura.
¿Has observado esta oscilación entre la rabia y el congelamiento en la clínica o la educación?
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