31/12/2025
Adiós y gracias, 2025.
No me voy a engañar: ha sido un año de pérdidas muy importantes en mi vida. De personas que han marcado quién soy y que, aunque ya no estén, sé que ahora me miran y me acompañan desde otro lugar.
Profesionalmente, me he reinventado sin tener muy claro el rumbo ni el destino. Y aun así, sigo. Porque soy resiliente y porque sé que siempre hay algo que me invento o algo que me espera. Los virgo somos así: no esperamos oportunidades, salimos a buscarlas y a pelearlas.
Este año también he creado un proyecto educativo junto a dos personas maravillosas, que me acompañan cada día en nuestras conversaciones eternas de WhatsApp. Nos reímos, discrepamos, nos sostenemos. Y crecemos. Todo esto tiene nombre y se llama
Si hay algo que me define —y que no pierdo de vista— es la gratitud. Abrazar lo que viene desde la positividad. No vivirlo como un palo, sino darle la vuelta y preguntarme: ¿qué puedo sacar de aquí?, ¿qué puedo hacer brillar de la oscuridad?, ¿qué me hace crecer?
Y para eso, no hay mejor bandera que el amor. Como decía mi querido Robe Iniesta —y sí, qué vacío nos has dejado desde que te fuiste, cabrón—.
Por eso, te invito a escuchar “Ama y ensancha el alma” y entrar en 2026 con ese lema bien alto.
2026, allá vamos.
Al año que va a dar un giro a mi vida.
PD: Gracias a mi familia, a mis amigos y a toda la gente que me rodea. Os amo. ❤️