14/05/2026
Hay mañanas que permanecen para siempre en la memoria de un centro educativo. Y, sin duda, la del 13 de mayo de 2026 ha sido una de ellas.
Nuestro alumnado de 2º de Bachillerato ha tenido el inmenso privilegio de asistir, en el Hotel de la Reconquista, a la lectura del fallo del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026, concedido este año a los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer por revolucionar la secuenciación del ADN y abrir nuevas puertas a la medicina personalizada y al diagnóstico de enfermedades.
Para nosotros, esta invitación tiene además un significado muy especial. Este grupo de alumnos fue el primero que comenzó a trabajar las propuestas de la iniciativa Toma la Palabra en 2022 y, tras la inolvidable visita de Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación, a nuestro centro en 2025, seguimos fortaleciendo nuestros lazos con la FFundación Princesa de Asturiasgracias a oportunidades tan extraordinarias como esta.
Acompañados en todo momento por el responsable de protocolo y por la responsable del área de comunicación de la Fundación, nuestros estudiantes recorrieron algunas de las estancias más emblemáticas del hotel vinculadas a los Premios Princesa de Asturias y vivieron, en el Salón Covadonga, uno de esos momentos que impresionan y emocionan: escuchar en directo el nombre de los galardonados de esta edición.
Pero la mañana todavía guardaba algo aún más valioso.
En un momento crucial de sus vidas, con el curso recién terminado y la PAU a la vuelta de la esquina, nuestros alumnos tuvieron la enorme fortuna de mantener un encuentro privado con miembros del jurado, algunos de ellos antiguos premiados, liderado por el secretario Manuel Toharia. En formato de ronda de preguntas, pudieron conversar sobre genética, medicina, física, astrofísica, química, ingeniería y sobre cómo disciplinas aparentemente distintas se unen hoy gracias a la inteligencia artificial y al trabajo interdisciplinar.
Precisamente, una de las grandes lecciones de la mañana fue comprender que el futuro de la ciencia no entiende de compartimentos estancos. Los avances más importantes nacen hoy de la colaboración entre distintas disciplinas, de la capacidad de conectar conocimientos y de trabajar conjuntamente desde perspectivas diversas. La medicina necesita de la física, la genética se apoya en la informática y la inteligencia artificial, y la ingeniería abre nuevas posibilidades para la investigación científica. Nuestros alumnos pudieron descubrir que el verdadero progreso surge cuando las fronteras entre materias desaparecen y el conocimiento se pone en común.
Escucharon hablar de ciencia, sí, pero también de esfuerzo, curiosidad, perseverancia y humanidad. Aprendieron que los grandes avances nacen del trabajo en equipo, de la suma de pequeñas aportaciones y de la capacidad de colaborar con otros para cambiar el mundo. Y, sobre todo, recibieron un consejo que probablemente les acompañará siempre: nunca dejar de querer saber más, seguir aprendiendo y esforzarse cada día por dar la mejor versión de uno mismo.
Como docentes, pocas cosas emocionan más que ver a nuestros alumnos mirar al futuro con ilusión, hacerse preguntas, descubrir caminos y sentir que ellos también pueden formar parte de todo aquello que hoy admiraban.
Sin duda, un auténtico broche de oro a su paso por nuestro centro y una mañana que, estamos convencidos, despertará vocaciones y permanecerá para siempre en su recuerdo.
Gracias, de corazón, a la Fundación Princesa de Asturias por su cercanía, su generosidad y por brindarnos experiencias educativas y humanas de un valor incalculable.