08/10/2026
*¿DE VERDAD TIENE QUE SER ASÍ?*
Cada vez somos más las AMPAs que hablamos, nos reunimos y unimos fuerzas para reclamar mejoras en nuestros colegios públicos.
Y hay una pregunta que no podemos dejar de hacernos:
*¿Por qué tenemos que hacerlo?*
¿Por qué las familias tenemos que investigar contratos, reclamar servicios, hacer fotografías, presentar escritos, pedir reuniones y convertirnos en expertas en competencias administrativas para conseguir algo que debería estar garantizado?
Hablamos de niños y niñas de 3 a 12 años.
De menores que pasan una parte enorme de su infancia en los centros educativos.
Ellos no pueden decidir qué comedor reciben.
No pueden reclamar una limpieza deficiente.
No pueden exigir que se arregle una persiana.
No pueden decidir qué temperatura hace en su aula.
No pueden pedir que se reduzca una ratio.
*Dependen de los adultos.*
Y las familias tampoco deberíamos tener que asumir el papel de inspectores de los servicios públicos.
Un director puede comunicar una incidencia, pero no decide el presupuesto municipal de mantenimiento.
Una AMPA puede reclamar, pero no debería sustituir a los mecanismos de control de una Administración.
Una familia puede avisar de que algo no funciona, pero no debería tener que perseguir durante meses que alguien compruebe por qué.
En Almería hablamos de millones de euros destinados a limpieza, mantenimiento y climatización. El Ayuntamiento ha anunciado en 2026 un plan inicial de 481.850 € para mejorar 15 colegios y la Junta cifra en 19,6 millones la inversión acumulada en climatización y bioclimatización de centros educativos de la provincia.
Entonces la pregunta no es solamente cuánto dinero se invierte.
La pregunta es:
*¿Se está consiguiendo con ello que nuestros niños estén realmente en unas condiciones adecuadas?*
En el CEIP Nueva Almería–Rosalía Román sabemos bien lo que significa que una comunidad educativa se implique.
Nuestra AMPA ha impulsado durante años mejoras en climatización, ventilación, sombra, patios, bancos, vegetación y naturalización de espacios.
Y estamos orgullosos de todo lo conseguido.
Pero precisamente por eso creemos que hay que hacerse una pregunta:
*¿Hasta dónde debe llegar la colaboración de las familias y dónde empieza la responsabilidad de las Administraciones?*
Las AMPAs queremos colaborar.
Queremos sumar.
Queremos construir.
Pero no queremos convertirnos en el servicio de mantenimiento, la inspección de limpieza, el control de calidad del comedor ni la unidad de seguimiento de las infraestructuras educativas.
Queremos que nuestros colegios públicos tengan unas condiciones dignas, seguras y adecuadas sin que las familias tengamos que luchar cada año por conseguirlas.
*Porque nuestros hijos no son números.*
Y garantizar unas condiciones dignas para ellos no debería ser una reivindicación. Debería ser el punto de partida.