26/05/2020
Una de las categorías universales de juego infantil, relacionadas con habilidades esenciales para la supervivencia humana, según Peter Gray:
JUEGO VERBAL
Somos un animal verbal, así que jugamos con las palabras para aprender a hablar. No necesitamos enseñar a hablar a lxs niñxs pequeñxs: aprenden ellxs solxs, mediante el juego. En torno a los dos meses de edad, los bebés empiezan a producir sonidos largos y repetitivos, que se asemejan a las vocales: uuu-uuu-uuu, eee-aaaa-eee-aaaa. A los cuatro o cinco meses, estos gorgoritos poco a poco se convierten en balbuceo, a medida que el bebé comienza a juntar vocales y consonantes: ba-ba-bu-ba-ga-da-da-da-badada. Estos sonidos parecidos al lenguaje el bebé los emite solo cuando está feliz; poseen una estructura; siguen una motivación intrínseca; no tienen como finalidad conseguir algo: se hacen porque si. Todo eso los convierte en un juego. Con el tiempo, los balbuceos se van pareciendo más y más a los sonidos de la lengua materna del bebé, y para cuándo ha cumplido el año de edad más o menos aparecen sus primeras palabras y puede q las repita una y otra vez a modo de juego. Más tarde, el juego verbal del bebé se vuelve más complejo y adopta formas formas cada vez más moldeadas por la cultura lingüística especifica en la q el niño o niña se desarrolla. Hacen juegos de frases y de palabras, rimas, aliteraciones y construcciones gramaticales alternativas; todas ellas contribuyen a consolidar su creciente comprensión de todos los aspectos de su lengua materna. Si escuchas con atención mientras juega con el lenguaje, ya sea en solitario o en pseudo diálogos con otros, encontrarás muchos ejemplos de cómo el hecho de practicar las construcciones lingüísticas supone un reto que cualquier niñx afronta con alegría. Cuando el juego con palabras continua en la edad adulta, lo llamamos poesía.