21/08/2026
A veces sostener un hábito no depende solo de fuerza de voluntad, sino de tener cerca personas y espacios que también nos sostienen.
Espacio que acoge a familias y a sus pequeños con diversas propuestas pedagógicas y de acompañami
Espacio que acoge a familias y a sus pequeños con diversas propuestas pedagógicas y de acompañamiento ( escuelita, grupos de crianza, talleres, yoga, cursos de masaje infantil para padres...)
21/08/2026
A veces sostener un hábito no depende solo de fuerza de voluntad, sino de tener cerca personas y espacios que también nos sostienen.
21/08/2026
Últimamente pienso mucho en una palabra muy pequeña y que, a la vez, parece contenerlo casi todo:
Y.
En Disciplina Positiva hablamos de amabilidad Y firmeza, porque educar con respeto no significa tener que elegir entre dos extremos.
Y me doy cuenta de que hacemos ese mismo “o esto o aquello” en muchos otros ámbitos de nuestra vida.
Recientemente, varias familias me compartían algo que me parece muy significativo: querían acompañar bien a sus hijos, pero también sentirse acompañadas ellas. No vivir la crianza en soledad. Seguir encontrando espacios propios, personas con quienes compartir y sentirse sostenidas.
Y ahí la Y se nos hace necesaria.
Cuidarle Y cuidarte.
Estar disponible Y poner límites.
Favorecer su autonomía Y ofrecerle seguridad.
Ser madre Y seguir siendo tú.
Familia Y tribu.
Sin darnos cuenta, muchas veces pensamos desde el O:
O atiendo sus necesidades o las mías.
O soy firme o soy amable.
O estoy para mi familia o tengo tiempo para mí.
Pero quizá la pregunta no sea qué tengo que sacrificar, sino:
¿Cómo puedo hacer espacio para ambas cosas?
No siempre será sencillo. Habrá momentos en los que una necesidad tenga que esperar.
Pero cambiar el O por el Y ya cambia la mirada.
Porque cuidar de los demás no debería significar dejarte fuera a ti.
Yo, cada vez más, elijo la Y.
¿Cuál es ese “Y” que necesitas recuperar en tu vida ahora mismo?
21/08/2026
A veces no es que no sepamos poner límites.
Es que creemos que, para ponerlos, tenemos que elegir.
O respeto su emoción.
O mantengo el límite.
O soy amable.
O soy firme.
O atiendo lo que necesita.
O tengo en cuenta lo que necesito yo.
Y quizá por eso la Y sea una palabra tan importante cuando hablamos de crianza respetuosa.
La Disciplina Positiva nos recuerda que amabilidad Y firmeza pueden convivir.
Podemos entender su enfado Y no cambiar nuestra decisión.
Acompañar su frustración Y mantener un límite.
Escuchar lo que necesita Y recordar que nuestras necesidades también cuentan.
Porque poner límites respetuosos no significa evitar el conflicto, conseguir que no llore o encontrar las palabras perfectas.
Significa aprender a sostener el límite sin perder de vista el vínculo.
Y eso se practica.
Quizá educar sin gritos no empiece por hacerlo siempre bien, sino por ir encontrando nuevas maneras de acompañar esos momentos en los que antes solo veíamos dos opciones.
Menos O.
Más Y.
💬 ¿En qué situación te resulta más difícil mantener la amabilidad Y la firmeza a la vez?
21/08/2026
Tendemos a elegir.
Esto o aquello.
Una cosa o la otra.
Pero hay momentos en los que crecer también consiste en dejar de dividir.
Ser firmes y amables.
Estar para los demás y estar para nosotras.
Acompañar y confiar.
A veces, la respuesta no está en elegir mejor.
Está en hacer espacio para ambas cosas.
21/08/2026
El deporte. Pero ahora me doy cuenta de que había perdido bastante más que un hábito.
A veces no echamos de menos el deporte. Echamos de menos todo lo que ocurría alrededor.
Yo he perdido este hábito y volver está siendo bastante más difícil de lo que pensaba.
Porque cuando un hábito desaparece, otros ocupan rápidamente su espacio. Y ahora toca volver a hacerle hueco, recuperar la inercia y vencer ese cómodo «mañana empiezo».
Pero estos días me he dado cuenta de algo.
No echo de menos únicamente moverme.
Echo de menos el lugar al que iba, coincidir con otras personas, hablar, reír, compartir una actividad sin tener que organizar expresamente una quedada.
Y entonces recordé cuántas veces en la escuelita alguna familia me comentaba que buscaba un espacio donde sentirse acompañada.
Y pensé en lo fácil que es que, entre trabajo, cuidados, horarios y cansancio, vayamos dejando precisamente esas cosas que también nos sostienen.
Porque hacer amigos de adulto y mantener nuestras amistades necesita algo bastante sencillo y bastante difícil a la vez: tiempo y lugares donde coincidir.
El deporte, el baile, una clase, un taller, un grupo… pueden ser mucho más que una actividad.
También pueden ser espacios de conexión, pertenencia y bienestar emocional.
Y quizá por eso recuperar ciertos hábitos no sea solamente cuidar nuestro cuerpo.
A veces también es recuperar una parte de nuestra vida social que se había ido haciendo pequeña sin darnos cuenta.
Yo todavía no puedo terminar este post diciendo: «lo conseguí».
Pero sí puedo decir: estoy intentando volver a hacerle sitio.
Y me gustaría que algún día el siguiente post empezara con: «He sido capaz de…».
¿Hay algún hábito o espacio que tú también quieras recuperar?
21/08/2026
Hay hábitos que no solo nos hacen bien.
También hacen que nos encontremos.
Con el trabajo, la crianza, las rutinas y el cansancio, mantener el contacto con otras personas puede acabar dependiendo de ese difícil: «A ver cuándo conseguimos vernos».
Y quizá por eso tienen tanto valor los espacios que ya tienen un día, un lugar y cierta continuidad.
Una clase.
Un grupo.
Un taller.
Un encuentro al mes.
No para llenar todavía más la agenda, sino para hacer sitio a algo que también necesitamos: compartir, conversar y sentirnos acompañadas.
Esta es también la mirada que quiero llevar a los talleres para familias en Algeciras y a la Escuela de Familias de Mauxi: que sean espacios donde aprender sobre crianza respetuosa y acompañamiento familiar, sí, pero también donde poder coincidir con otras familias y construir poco a poco esa red que tantas veces echamos de menos.
Porque criar necesita información.
Y también tribu.
¿Hay algún hábito, grupo o espacio que te ayude a mantener el contacto con los demás?
Poner límites con respeto no significa conseguir que tu hijo esté de acuerdo.
Puede enfadarse.
Puede protestar.
Puede querer otra cosa.
Y el límite seguir siendo el mismo.
Amabilidad es reconocer lo que siente.
Firmeza es sostener la decisión sin entrar en lucha.
«Sé que te gustaría quedarte.
Y ahora nos vamos.»
Amabilidad Y firmeza.
No una o la otra.
Estoy en redes, sí.
Pero no para añadir más ruido.
Creo que la crianza, los límites, los vínculos y la educación emocional no pueden reducirse a un tip rápido o a una frase bonita.
Educar es una carrera de fondo.
Y los primeros años son la base de la seguridad interna, la autoestima y la forma de relacionarse con el mundo.
Por eso creo tanto en la formación de las familias.
Para acompañar con más conciencia, más calma y más comprensión.
Sí a comunicar mejor.
No a frivolizar la crianza.
Sí a mirar la raíz.