30/08/2022
El tiempo....
En ocasiones nos preguntan por qué nuestras clases duran 90 minutos y no 50/60 como en otros lugares...
Somos puntuales con la hora de finalización, pero siempre damos un margen para la entrada para que los alumnos asistan sin agobios. Hay horarios de trabajo, retrasos en los transportes, y otras responsabilidades...
Nos tomamos el tiempo necesario para explicar el objetivo de la clase y las peculiaridades de las asanas; y para tomar conciencia de la práctica que vamos a realizar.
Tenemos tiempo por si alguien necesita una explicación extra o para las pausas necesarias después de las asanas más exigentes.
Podemos extender la relajación, una de las partes más importantes de la práctica, donde integramos los ejercicios, redistribuimos la energía y alguno nos echamos un sueñito profundo y reparador.
Y sobre todo, con 90 minutos practicamos sin sensación de apremio.
Además, entre las clases hay una pausa de 30 minutos durante la cual, además de limpiar y ventilar, podemos charlar y resolver dudas. Durante esta pausa hay tiempo de sobra para descansar antes de abandonar nuestro espacio, pasar al aseo, al vestuario, tomar un te...
Todo sin prisas. Valoramos, no solo la cantidad de tiempo que inviertes en yoga, también la calidad de ese tiempo...