30/07/2021
Somos educadores, una profesión escasamente reconocida porque total, pasamos el día jugando, cantando, cambiando pañales, dando de comer.... Sencillo no?
Pero no todos los días son de color rosa. Es muy fácil juzgar sin vivir como nosotros los lloros del periodo de adaptación año tras año, la hora de la comida cuando todos tienen hambre a la vez y tu solo tienes dos brazos. O cuando tenemos que repetir y repetir lo mismo todos los días hasta lograr que nos hagan caso. O cuando no podemos centrarnos en la necesidades de uno solo porque el resto también demandan la atención en ese mismo momento. Podríamos seguir contando miles de situaciones cotidianas que tiene nuestra profesión. Pero a pesar de todo esto nos ENCANTA nuestro trabajo. Por que nos reciben con besos cada mañana y nos arrancan más de una sonrisa con sus ingeniosas respuestas.
¿ Quién tiene la oportunidad de vivir tantas primeras veces como nosotros? Y qué orgullosos nos sentimos cuando al fin alcanzan sus logros. Por el camino tenemos la suerte de conocer grandes personas que se acaban convirtiendo en amigos. Sin parar de recibir abrazos, de los de verdad, de los que llegan al alma ¿Quien no quiere un trabajo así?
Hoy cerramos una etapa esperando haber dejado huella en todos los niñ@s y familias que han pasado por la escuela. Y muy agradecidos de haber podido disfrutar trabajando en lo que más nos gusta con pasión y entrega.
OS ECHAREMOS DE MENOS
HASTA SIEMPRE