24/06/2026
A modo de despedida:
Cuando el 1 de julio me vaya de vacaciones pondré fin a una etapa muy importante de mi vida al jubilarme como bibliotecario de la Biblioteca Pública Municipal de Aguilar de la Frontera el 31 del mismo mes. Después de casi treinta y nueve años de servicio, llega el momento de cerrar una página que ha ocupado una parte fundamental de mi trayectoria personal y profesional.
Mi vinculación con la biblioteca comenzó en octubre de 1987, cuando tomé posesión de la plaza que estaba vacante desde que la dejó el maestro Vicente Núñez. Por entonces, la biblioteca contaba con unos 5.268 volúmenes y 403 beneficiarios del servicio de préstamo y uno de los primeros retos que afronté fue la informatización de todos sus fondos, una tarea que en aquellos años suponía adentrarse en un terreno prácticamente desconocido para muchas bibliotecas públicas.
Desde aquellos comienzos hasta hoy, la biblioteca ha experimentado una profunda transformación en los dos traslados acontecidos. La colección ha crecido de forma constante hasta llegar a los 33.400 documentos a los que pueden acceder más de 4.000 usuarios con tarjeta de lector, convirtiéndose en un centro documental de referencia para nuestro municipio. Buena parte de ese crecimiento ha estado centrado en enriquecer especialmente el fondo local, convencido siempre de que una biblioteca pública debe ser también la memoria colectiva de su pueblo.
Entre las iniciativas de las que me siento especialmente orgulloso destacan la creación y consolidación de la Biblioteca Vicente Núñez, dedicada a preservar y difundir la obra y el legado de nuestro poeta más universal, así como la incorporación de la extraordinaria biblioteca especializada en botánica donada por el catedrático Juan Varo Alcalá, una colección de enorme valor científico y documental.
Igualmente, durante estos años se ha reunido una importante colección bibliográfica y documental sobre las Reservas Naturales del Sur de Córdoba, configurando uno de los fondos temáticos más completos que pueden encontrarse en las bibliotecas públicas cordobesas. Y por supuesto, la colección de más de 8.000 artículos periodísticos de temática local a partir de 1984 que pueden consultarse de forma presencial y on line.
La modernización tecnológica ha sido otro de los grandes objetivos perseguidos durante todos estos años. La biblioteca cuenta hoy con una automatización integral mediante el programa de gestión bibliotecaria AbsysNet, lo que ha permitido mejorar notablemente la organización, el acceso y los servicios ofrecidos a los usuarios.
Más allá de los libros y de la gestión técnica, siempre he considerado que una biblioteca debe ser un espacio vivo, abierto y participativo. Por ello, he trabajado para consolidar actividades ya plenamente identificadas con la vida cultural de Aguilar de la Frontera, como la Semana del Libro y la Lectura, fortaleciendo la colaboración con los centros educativos, asociaciones culturales, colectivos sociales y entidades de muy diversa naturaleza de nuestro pueblo.
También aposté desde un principio por la proyección pública a través de las nuevas tecnologías, en Internet, con la creación de su página web y manteniendo una actualización constante de sus redes sociales, especialmente el blog y Facebook, con el propósito de acercar la biblioteca a todos los ciudadanos y adaptarla a los nuevos tiempos.
No soy bibliotecario de formación académica. Siempre he sido consciente de mis limitaciones en ese aspecto. Sin embargo, he intentado suplirlas con dedicación, profesionalidad, aprendizaje continuo y, sobre todo, con una profunda vocación de servicio público. Esa ha sido siempre mi principal motivación: poner la biblioteca al servicio de las personas y contribuir, en la medida de mis posibilidades, al desarrollo cultural de Aguilar de la Frontera.
Al llegar este momento, resulta inevitable mirar atrás y recordar a las miles de personas que han pasado por la biblioteca a lo largo de todos estos años. He tenido la suerte de ver crecer a varias generaciones de lectores, estudiantes, investigadores y usuarios. Muchos llegaron siendo niños y hoy son adultos que continúan vinculados de una u otra forma a esta institución.
Voy a echar mucho de menos el contacto diario con todos ellos. Su presencia, sus inquietudes, sus preguntas y su cariño han hecho que el trabajo cotidiano resultara siempre más llevadero, agradable y enriquecedor. Si durante estos años he conseguido dejar alguna huella positiva en quienes han pasado por la biblioteca, me sentiré plenamente satisfecho.
Espero que me recuerden con el mismo cariño con el que yo los recordaré siempre.
Deseo igualmente que la Biblioteca Pública Municipal de Aguilar de la Frontera continúe creciendo y fortaleciéndose en el futuro. Confío en que siga ampliando sus fondos, desarrollando actividades culturales y manteniendo su compromiso con la lectura, la información y el conocimiento.
De manera especial, me gustaría que no cesase el trabajo de catalogación y recopilación de artículos y documentos relacionados con la historia y la vida local de Aguilar de la Frontera. Se trata de una labor singular, de enorme valor para la conservación de nuestra memoria colectiva, que distingue a nuestra biblioteca del resto. Y que se vayan solucionando las actuaciones pendientes ajenas a mi responsabilidad, tales como una señalética inclusiva, intuitiva y universal de la biblioteca y algunas reformas de mantenimiento y dotación de mobiliario.
A partir del 31 de julio dejaré mi puesto de trabajo, pero no mi vinculación con Aguilar ni con la biblioteca. Seguiremos encontrándonos por las calles, en las actividades culturales y en la vida cotidiana de nuestro pueblo.
Gracias a todos los que me habéis acompañado durante este largo camino, no quisiera dejarme a nadie. Especial recuerdo me trae mi añorado amigo Pepe Pedrosa. Mi agradecimiento a todos y todas las compañeras que me han ayudado de forma temporal en las tareas bibliotecarias aportando más de lo que su puesto de trabajo les exigía, especialmente para Antonio Zurera y Rubén Luque.
Ha sido un auténtico privilegio estar a vuestro servicio.
Paco Toscano