28/06/2026
Vivimos hoy en una época en la que las palabras de la Sagrada Escritura se están cumpliendo ante nuestros ojos. Los estándares morales de nuestra sociedad se están desplazando drásticamente, tal como lo predijo el profeta Isaías: «¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!» (Isaías 5:20). Lo que antes se consideraba una verdad fundamental hoy a menudo se rechaza, mientras que la injusticia es aceptada socialmente.
Al mismo tiempo, experimentamos conmociones globales que Jesús anunció en su discurso sobre el fin de los tiempos. Él dijo: «Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino» (Mateo 24:7). Esto lo vemos no solo en guerras entre Estados, sino también en el profundo odio entre diferentes grupos étnicos y religiosos que se enfrentan de forma irreconciliable. La división crece día a día.
Como consecuencia de estos acontecimientos, vemos la triste realidad de Mateo 24:12: «Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará». El aumento de la maldad genera amargura, egoísmo y una falta de compasión en los corazones de las personas. Es una seria advertencia para mantenernos vigilantes en estos tiempos tormentosos y aferrarnos al amor verdadero y a la verdad.