23/03/2026
Recuerdo una ocasión, en una reunión de equipo, una coach lanzaba una pregunta:
¿desde dónde tomas las decisiones? ¿desde el amor o desde el miedo? Y empezó a poner ejemplos de cuando tomamos decisiones desde el amor y cuando desde el miedo.
Digamos que cuando lo hacemos desde el amor, hay un componente de fuerza del corazón, es algo que va más a allá de lo puramente lógico o necesario, sino que tiene que ver más con lo que el corazón nos dicta y que en ese momento estamos decididos a seguir sin más miramientos.
Por el contrario, cuando tomamos decisiones desde el miedo, entonces entran en juego sucesivas y eternas valoraciones de pros / contras, intereses, necesidades, etc.
Hace poco escuchaba a un famoso psiquiatra americano reproducir un ejercicio que hace con sus pacientes para ponerles en contacto con el hecho de soltar aquello a lo que están muy agarrados y que les da miedo soltar, y francamente me resultó interesante por cómo representaba ese hecho de lanzarse al vacío.
En esa misma reunión, otra persona reflexionaba en alto sobre lo difícil que es tomar esas iniciativas porque a veces van en contra de los intereses de terceros, a lo que yo le respondí que a veces el momento también importa y en todo caso esto merece una revisión más profunda para saber qué es lo que está operando en esa disyuntiva.
Cuando emprendemos, cuando ponemos en marcha un proyecto personal aparecen esos momentos en los que hay que soltar y dejarse caer, y es en ese instante cuando toma fuerza la energía del corazón.
Pero esa energía hay que reconquistarla, pues estamos muy mediatizados por la tiranía de nuestra mente.
Yo misma me encuentro en ese proceso y desde él me abro a ti para compartir mis experiencias y el trabajo ya realizado y ofrecerte una guía para el camino.
Si crees que estás en ese momento de buscar o de lanzarte a un nuevo proyecto, contáctame y charlemos, me encantará compartir contigo mi camino recorrido.