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27/08/2026

No es ninguna novedad que una palabra latina puede darnos diferentes palabras en español. Por ejemplo, PLICARE en latín nos ha dado la palabra patrimonial (que se ha dicho ininterrumpidamente desde el latín) llegar, el semicultismo (que la palabra ha sufrido cambios, pero no todos los que le corresponden) plegar y el cultismo (préstamo) plica (un sobre). Esta última en realidad viene del latín PLICA, 'pliegue', pero bueno, es la misma raíz.

Una de las palabras que más hijas nos ha dado es el latín OPUS, que significaba 'trabajo, labor, obra'. Pero antes de seguir, tenemos que ver cómo se declinaba, porque va a ser relevante:

nominativo singular OPUS
vocativo singular OPUS
acusativo singular OPUS
genitivo singular OPERIS
dativo singular OPERI
ablativo singular OPERE

nominativo plural OPERA
vocativo plural OPERA
acusativo plural OPERA
genitivo plural OPERUM
dativo plural OPERIBUS
ablativo plural OPERIBUS

Seguro que alguno ya estáis viendo ahí cositas interesantes.

OPUS nos dio en español huebos, sí, con , como aparece en el Cid:

huebos me serie = me sería necesario

Significa algo así como 'necesario'. Y esta palabra tiene un misterio ortográfico: en la Edad Media se escribía principalmente con , como cualquier otra palabra que empezara por el diptongo , pero actualmente en el DLE aparece sin . No tenemos ni idea de por qué la RAE le ha quitado esa letra. Incluso el libro que hemos usado como referencia y que podéis ver en la bibliografía la usa con . También Corominas la escribe con . Tendremos que investigarlo algún día.

Si no habéis visto ni usado esta palabra en vuestra vida, no os preocupéis, es que no la usa nadie ya. De hecho, sale en el diccionario, pero está marcada como en desuso.

Y de OPUS ya está, pero es que esta palabra tiene una historia interesante y la cosa no se queda aquí.

Ya en el propio latín su plural OPERA se trató como un sustantivo colectivo diferente a OPUS, algo así como 'el conjunto de labores, el conjunto de trabajos'. Un sustantivo colectivo es aquel que hace referencia a una unidad que en realidad está formada por una pluralidad, por ejemplo, un bosque es una unidad, pero en realidad no es más que un montón de árboles.

OPERA se hizo, así, un sustantivo de la primera declinación, con acusativo OPERAM, que es de donde vienen nuestras palabras derivadas. ¿Cuáles son?

Pues tenemos huebra, que tampoco la habréis escuchado en vuestra vida. Es la extensión de tierra que se puede trabajar en un día, o también puede ser una tierra que no se siembra por cualquier motivo. Esta palabra no aparece en desuso en el DLE, pero, claro, es muy rural y los urbanitas estamos totalmente desconectados de la realidad del campo.

Otra es obra, obviamente. Esta palabra es un semicultismo, porque ha tenido algunos cambios, pero no todos. Ha cambiado la P>b y ha perdido la vocal átona interior, pero no ha diptongado Ó>ue, que es un básico en la historia del español.

Y tenemos más todavía, y esta no hay que explicarla: ópera. El nombre nos viene del italiano opera, para sorpresa de nadie, porque el italiano es la lengua de la música.

Y bueno, si nos metemos ya en palabras de la misma raíz, no terminamos nunca: operar, obrar, operable, operación, operario, cooperación, operante... ¡un no acabar!

Y aquí termina nuestro OPUS de hoy.

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20/08/2026

En español tenemos palabras de un montón de idiomas, y cuando decimos de un montón, es un montón. Algunas palabras vienen de idiomas que el hablante medio ni sabe que existen, algunas son de lenguas que, aunque cercanas y que todos conocemos, nos parecen que no tienen nada que ver con nosotros.

Hoy vamos a hablar de la lengua checa, una lengua que, bueno, a los americanos os coge muy lejos, pero los españoles la tenemos a tan solo, no sé, ¿dos?, ¿tres?, horas de vuelo.

En 1921, en la ciudad checa de Hradec Králové, se estrenó una obra de teatro. Era de tema futurista: una empresa creaba unos seres artificiales para que trabajaran en una fábrica y aliviaran la dureza de la vida del proletariado.

La obra se llamaba en checo R.U.R.: Rossumovi Univerzání Roboti, en español, R.U.R.: los robots universales de Rossum.

El autor, Karel Čapek, no sabía muy bien cómo llamar a estos trabajadores artificiales, y andaba dándole vueltas a algo relacionado con la palabra latina LABOR, trabajo en latín, pero es que no se aclaraba, el hombre. Entonces su hermano Josef le propuso que en vez de usar una palabra latina usara una eslava (el checo es una lengua eslava): robota, que era algo así como 'trabajo forzado', incluso parece que durante un tiempo era el trabajo obligatorio que un siervo tenía que realizar para su señor en el Antiguo Régimen.

Lo cierto es que estos robots de la obra de Čapek estaban bastante lejos de lo que ahora imaginamos. Podían hacerse pasar por humanos, podían pensar y tomar decisiones propias. A lo mejor eran algo más parecido a un ciborg o, quizá, a un androide de nuestros tiempos.

Lo cierto es que esa época en inglés ya existían términos como autómata, desde el siglo XVII, o androide, desde el siglo XIX, pero cuando tocó traducir la obra en inglés al año siguiente, el traductor decidió dejar el término en checo. ¿Por qué? Pues seguramente para darle un toque exótico, novedoso o especial, es lo que tienen los neologismos.

En español la tenemos registrada por primera vez en 1946, así que debió empezar a usarse un poco antes. Ha dado también nombre a toda una disciplina, la robótica, que se dedica al estudio de los robots, y también forma parte de la expresión retrato robot (aunque creemos que esto es solo en España), que es el retrato policial que se hace solo con la descripción de una persona.

Así que ya sabéis que tenemos una palabra con mucha vitalidad en nuestra lengua que nos viene ni más ni menos que del checo.

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13/08/2026

El español ha cogido un montón de palabras de otras lenguas y, entre ellas, por supuesto, están sus vecinas.

Pese a lo que se comenta por la calle, los préstamos no tienen absolutamente nada de malo y, de hecho, son la mayoría de palabras en español (y en cualquier otra lengua de nuestro entorno), aunque no suelen ser las que más se usan.

Tenemos préstamos del catalán-valenciano, del vasco o euskera, del francés, del italiano, del alemán, del árabe, del hebreo, del persa, del náhuatl, del quechua, del japonés, del chino... y, como no podía ser de otra forma, también tenemos préstamos de nuestro querido vecino lingüístico de la esquinita: el gallego.

Un préstamos famosísimo es vieira. No solo por su valor gastronómico, sino también porque es símbolo de los peregrinos que hacen el Camino de Santiago, uno de los destinos gallegos más famosos. Aunque el camino pasa por varias comunidades autónomas e incluso países, dependiendo desde dónde salgamos, lo más importante es su destino: Santiago de Compostela, capital de Galicia. Por eso consideramos que el Camino es algo esencialmente gallego.

La palabra para vieira en español es venera, pero nadie la usa, la verdad, al menos nunca hemos conocido a nadie que la diga. Todos usamos el nombre en gallego. ¿Y de dónde viene? Pues del latín, para sorpresa de nadie, VENEREA, o sea, 'relativo a la diosa Venus'. Sí, las enfermedades venéreas también vienen de esta palabra, porque son enfermedades que se transmiten mediante el acto físico del amor (toma ya, qué elegancia para decir que se transmiten dándole fuerte y flojo, al ñacañaca, al aquí te pillo aquí te mato), y Venus era la diosa del amor.

¿Pero y qué tiene que ver Venus con una co**ha? Pues un montón, porque, si os acordáis, la diosa del amor nació en el mar y navegó en una co**ha, como aparece en el famosísimo cuadro de Botticelli: El nacimiento de Venus.

Otra palabra que usamos muchísimo en español (al menos de España, no sabemos si en otros países también la usan) es morriña, y además a los gallegos les molesta mucho porque es una palabra muy identitaria para ellos y como en español ha cambiado de significado dicen que la usamos mal. Aquí os recordamos que las palabras no se pueden usar mal, simplemente cambian de significado, y más en el paso de una lengua a otra.

La morriña en gallego es un sentimiento o un estado de ánimo melancólico y depresivo, sobre todo causado por la nostalgia por la tierra. Sí, seguro que muchas lo habéis pensado, se parece bastante a la saudade portuguesa. En español la podemos usar igual, como un tipo de tristeza o nostalgia, pero también se usa cuando nos entra sueño, cuando nos estamos quedando dormidos (este es el uso que suele molestar).

Y de dónde viene. Pues algunos dicen que viene de morir, que en gallego es morrer, pero lo hipótesis más respaldada actualmente dice que nos viene de morro, sí, el hocico de los animales. Sería algo así como ir de morros, agachar el morro por la tristeza. De hecho seguimos diciendo estar de morros cuando alguien está enfadado en español actual, pues sería algo equivalente que fue cambiando de significado.

Pensábamos hacer varias palabras, pero, mira, nos enrollamos tanto que lo vamos a dejar así y, si queréis, hacemos segunda parte de galleguismos.

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06/08/2026

Nos encanta ver a una persona, normalmente oriunda de o descendiente de gentes del este asiático, comer con palillos con total soltura. Sí, mucha gente sin conexión con aquella parte del mundo sabe usarlos, pero el nivel de destreza dista mucho de ser el mismo. Los años de experiencia no engañan.

La palabra palillos está ya lexicalizada Es decir, que no es que sea un diminutivo, aunque claramente está formada en origen con uno, sino que la palabra es así. El ejemplo es que podemos formar el diminutivo de palillos: palillitos (o el que sea en cada zona). Esto, claro, según la RAE. Cada uno podrá aquí verlo de forma diferente.

La palabra palo viene, obviamente, del latín PALUS. Los bárba... pueblos germánicos la cogieron como *pāl en protogermánico occidental, que ha dado hoy en inglés, por ejemplo, pole, como en el tan de moda ahora pole dance.

PALUS se remontaría a una raíz protoindoeuropea *peh₂ḱ-, que significaba 'fijar, atar, asegurar, sujetar'. Esta raíz también dio origen a otros conceptos que se fijan y se atan, al menos de forma metafórica, como PACTUS, sí, nuestro pacto. ¡Y más aún! Como palafito, que es una casa que se hace con palos sobre el agua, o apabullar, que para algunos estudiosos es una mezcla de apalear y magullar.

Y qué decir de la palabra que nos da más miedo de todas: trabajo, que, como ya os he dicho en alguna ocasión, viene de TRIPALIUM, 'tres palos', una especie de yugo de tres palos donde se azotaba a los esclavos. Aunque esta no es la única hipótesis para la etimología de trabajo, es ampliamente aceptada actualmente.

Pero, recordad, la etimología no nos da el significado auténtico de las palabras, ese se lo damos nosotros en nuestra época. La etimología nos habla de historia, no de profundas verdades ignoradas. Si no, que se lo pregunten al inglés, donde TRIPALIUM ha dado travel, 'viajar'. A nuestros ojos, más que un trabajo, un placer, ¿no? Antiguamente no era lo mismo. Pues es que, para ser sinceros, aprender a comer con palillos cuando ya eres mayor puedes ser un auténtico TRIPALIUM.

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30/07/2026

La palabra luna, tan sencilla, tan común, es en realidad bastante especial. ¿Por qué? Pues porque podríamos decir que casi no ha cambiado en más de 2000 años, y las palabras patrimoniales suelen cambiar, o en forma o en significado.

Pero luna sigue ahí, tal cual, con pocos cambios en algunas lenguas, muy pocos en otras.

Español: luna Portugués: lua Gallego: lúa Asturleonés: lluna Catalán-valenciano: lluna Occitano (aranés): lua Francés: lune Piamontés: lüna Italiano: luna Napolitano: luna Rumano: lună

Y es que en latín también era LUNA, pero aquí vemos que hay algo que no cuadra, y es que la palabra LUNA era relativamente reciente (relativamente) en época clásica, antes había otra: MENSIS. Sí, esta es la palabra que ha dado nuestra palabra mes, porque los primeros calendarios eran lunares y no solares como el que tenemos ahora.

Si os fijáis, MENSIS está relacionada con el inglés moon, que es, también, 'luna'. Vienen de un protoindoeuropeo *méh₁n̥s.

¿Por qué los romanos dejaron de usar MENSIS? Pues pensad, ¿qué viene una vez al mes y tradicionalmente se le han achacado cosas malísimas: suciedad, impureza, pecado...? Pues sí, la menstruación, algo que, inexplicablemente, sigue teniendo algo de tabú (a veces mucho) en nuestra sociedad.

La palabra LUNA, eufemismo de MENSIS, tiene origen en una raíz *louk, 'luz'. Así que se llamó al astro 'la luminosa', podríamos interpretar. Al principio este era el nombre de una diosa madre, que, con el tiempo, se aplicó para llamar al propio astro.

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26/07/2026

¿Cómo será el español en el español del futuro? ¿CÓMO SERÁ DENTRO DE 1500 AÑOS?

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23/07/2026

El catalán comparte un montón de cosas con el español por motivos más que evidentes: las dos nacieron en la península ibérica, las dos son romances, las dos tienen muchas palabras de origen árabe, han compartido país durante siglos y se han dado palabras la una a la otra.

Una de las cosas que tienen en común las dos lenguas es la influencia en el vocabulario de las lenguas germánicas. Podríamos mencionar entre ellas al inglés o al alemán, incluso al neerlandés (popularmente conocido como holandés), pero aquí queremos centrarnos en otra mucho más antigua: el gótico.

Palabras que entraron muy temprano en el latín y que tenemos en español y catalán son:

Arenga Espía/espia Ropa/roba Estaca Rapar Casta Ganar/guanyar Esquilar

Todas estas palabras son de origen gótico y podemos encontrarlas tanto en español como en catalán, evidentemente, cada una con su fonética (o sus fonéticas, en plural, porque el español no se pronuncia igual en todas partes y el catalán tampoco).

Total, que hasta aquí nada superespecial, y en realidad a lo mejor no hay nada superespecial en toda la newsletter, pero queremos contaros una historia que nos resultó maravillosa, una de esas casualidades que te alegran el día.

Estábamos un día viendo un diccionario de sueco (por cuestiones friquis que no vienen a cuento) y vimos una palabra: stund, que es 'momento, rato'. Nos quedamos pensando: «esto no puede ser casualidad, en catalán se dice estona». Y, efectivamente, ¡la etimología hizo su magia!

Todo empezaría en una palabra protogermánica stundō, que sería un derivado de standana, 'estar quieto, de pie'. De este último vendría el inglés stand. Tenemos que entender stundo, derivado de standana, como algo que se queda un momento quieto, un tiempo que se detiene, de ahí que acabara significando 'un momento, un rato'.

El caso es que este *stundo ha dado bastantes palabras en las lenguas germánicas actuales: el ya mencionado sueco stund; un inglés stound que ya se ha quedado antiguo y no se usa, con el mismo significado; un neerlandés stond y un afrikaans stonde, también con el mismo significado; un alemán Stunde, que significa 'hora'; y en la antigua lengua gótica dio stunda.

Este gótico stunda entró en latín vulgar y sobrevivió luego en varios romances: tenemos un catalán-valenciano estona, un corso stonda, incluso en italiano, sardo y francés tenemos palabras que vinieron de aquí, pero se perdieron. De hecho, el corso es técnicamente una variedad geográfica toscana.

Así que ya veis qué maravilloso viaje nos dio un vistazo a un diccionario de sueco.

Por cierto, que sabemos de primera mano que en la Comunidad Valenciana es muy común decir, en vez de estona, ratet, en la lengua hablada. Una palabra tan válida como cualquier otra.

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16/07/2026

La verdad es que en Linguriosa no hay ningún fan del fútbol, pero más allá de selecciones y partidos, resultados, faltas y penaltis, también se le puede echar una mirada lingüística al deporte, y no vemos mejor momento que este para hablar del que más éxito tiene, al menos en esta zona.

Y es que el término fútbol podría parecernos poco interesante por evidente, pero nanay de la China.

Lo primero, ¿de dónde viene? Pues de unir las palabras foot y ball, como todo el mundo sabe, no hay ninguna sorpresa, de hecho en español tenemos una de esas palabras que se crearon para no destrozar el idioma con los malvados anglicismos (nótese, por favor, la ironía): balompié. Algo se utilizó, pero vamos, no triunfó mucho.

Siempre hemos asociado el nombre del deporte a que se usan los pies para golpear una pelota, ¿verdad? Pero el caso es que, si echamos la vista para atrás, muchos deportes que consistían en aguantar el balón con las manos y salir corriendo se llaman fútbol (el ejemplo más famoso es el fútbol americano, aunque aquí sí que hay que patear alguna vez la pelota).

La primera vez que tenemos referencia a un deporte llamado fútbol es en una documentación del siglo XIV, ni más ni menos, aunque la verdad es que sabemos que incluso los romanos jugaban a darle patadas a un balón. Y a ver, seamos sinceros, darle patadas a un balón no es un invento precisamente brillante, parece algo bastante básico, ¿no? Pelotas había en todas partes y piernas tiene todo el mundo.

Lo interesante, y lo que explicaría por qué tantos deporte que se juegan con las manos se llamen (o se llamaran) fútbol es que puede que el nombre no hiciera referencia a dar golpes al balón con el pie, sino a que se jugaban de pie. Y esto no es una tontería, porque los pobres jugaban de pie, las clases pudientes jugaban a lomos de su caballo. No está demostrado, ni mucho menos, pero es una hipótesis que nos parece muy interesante.

Y luego está la palabra soccer, que sabéis que se usa en EE. UU., pero cuyo origen está igualmente en Inglaterra. Football Association se acortó en el siglo XIX, según lo que era común en la moda de aquellos años (en la jerga de la calle o slang), a socca, que luego pasó a escribirse socker y, finalmente, soccer.

Así que ya veis, fútbol, soccer, de pie, con las piernas... sea como sea, el fútbol es el deporte rey en la mayoría de países occidentales.

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15/07/2026

¿Güisqui o whiskey? 🥃

Te bebes un Kafé Tattu y como si fueran los posos del café, te aparece el diseño sorpresa de un tatuaje lingüístico, ¿te lo harías?

🎈El próximo miércoles 22 de julio en .es haremos otro evento con temática anime. Habrá diseños de línea fina hechos por y alguna que otra palabra pensada por , ¿te vienes?

13/07/2026

¿Cómo se dice ALERTAS NARANJA o ALERTAS NARANJAS?

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