06/11/2022
Si de personas honoríficas y sabias estamos hablando, una de ella es el profesor Enrique Santana. A través de los años de experiencia con ciento de jóvenes fue capaz de guiarlos y aconsejarlos en el transcurso de la vida estudiantil para no fallar en el mundo universitario/laboral o adulto. Cada palabra de aliento para ser mejores y nunca rendirnos, las veces que nos veía débiles y nos reconfortaba con experiencias propias para no declinar, todas las ocasiones que nos quería aconsejar indirectamente con sus charlas grupales, en cada casa abierta o invitaciones fuera del plantel en las cuales nos cuidaba minucioso ya sea de cerca o de lejos.
Una vez le preguntaron a Paulo Coelho ¿Qué es un maestro? A lo que él respondió "No es aquél que enseña algo, sino aquel que inspira al alumno a dar lo mejor de sí para descubrir un conocimiento que ya tiene dentro de su alma" y cuanta razón a tenido, porque eso es lo que es el Profesor Enrique. Él es un verdadero MAESTRO. Qué dolor más grande es perder a un gran profesor, pero más doloroso que eso es perder a un gran amigo; eso es lo ha sido el profesor Jorge Almeida para muchos de nosotros, un gran amigo. Es aquel amigo que en media prueba y en tantas preocupaciones te puede sacar una sonrisa, aliviando un poco ese ambiente tenso; es aquel amigo que nos aconseja que no hacer porque él ya pasó por aquello; es aquel amigo que nos habla con total sinceridad a pesar de lo dura que pueda ser la realidad.
Qué sería de nosotros estando en una clase sin escuchar el clásico: “Buenas tardes chicos, chicas, azules y blancos” o aquellas disputas por cuál equipo es mejor. Despedir a un profesor que se preocupa por sus alumnos es quitar a alguien que enseña con el corazón y el alma. Según el diccionario de Oxford, inspector es aquel empleado público o particular que tiene a su cargo la inspección y vigilancia en el ramo a que pertenece y del cual toma título especial el destino que desempeña. Pero… ¿qué ha sido en realidad el inspector Ángel Enrique para nosotros? Pues bien, es aquella persona que a pesar de su rudeza y seriedad es el mejor sacando sonrisas o motivando en los momentos más complicado; es aquella persona que cuando tenemos alguna falta se preocupa por nuestro estado; es aquel que sin dudarlo pone las manos al fuego por nosotros. Vigilando nuestro bienestar en salud, académico o emocional, siempre siendo el más preciso para comentarle algún imprevisto. Porque al ser un inspector no llega a ser cruel y deshumanizado como se da en un típico estereotipo, todo lo contrario, es la persona más amable y empática que se puede encontrar en los tramos de la vida. Ser secretario es más que solo revisar y llenar papeles, eso queda demostrado con el sacrificio constante que demuestra Cristian Santana. Él a pesar de sólo tener que cumplir con ocho horas laborables se queda desde las siete de la mañana hasta las seis y media de la tarde, procurando el bien de cada alumno o satisfaciendo las intrigas de cada persona que llega al plantel. No importa cuál sea el malestar que presentemos, él busca la solución hasta que nos encontremos mejor; y aunque lo tengamos penando por un dolor de cabeza o por alguna copia, él siempre trata de encontrar la forma de ayudarnos en todo. No existe mejor persona en este mundo que aquel que nos saca de apuros o brinda su apoyo, eso queda demostrado con la alegría y orgullo con la cuál él acompaña a cada alumno en algún evento ya sea de ámbito deportivo o social, alentando con su voz de orgullo y admiración aunque vayamos perdiendo.
Aquel que se alegre por tus logros es más que un amigo, se puede llamar familia; cuanto nos alegramos de que Cristian sea parte de esta gran familia Schumacher.
Estos seres humanos son dignos de respetar, y merecen ser tratados de la misma forma que ellos tratan y entregan su vida a la educación y formación de niños y jóvenes.