28/09/2026
❤️🔥💫 LA LEMURIA 💫❤️🔥
(Primera Parte)
Es así como esa humanidad adámica, fue echada del Edén (Génesis 3:23,24), de la cuarta dimensión, y fue reducida como consecuencia de sus fornicaciones a este mundo tridimensional... perdiendo sus maravillosos poderes divinos, y sumiéndose más y más en la generación animal.
Así fue como ese maravilloso conjunto de continentes llamados Lemuria, se poblaron de todos aquellos seres fornicarios que fueron echados del Edén.... Todos los fornicarios del Edén, expulsados a consecuencia de sus fornicaciones, hallaron refugio en este mundo, se instalaron en él y siguieron fornicando, y consecuentemente, trayendo consigo los frutos de su costumbre, de su fornicación.
La fornicación es tan antigua que ya la "humanidad" ha perdido inclusive el concepto de ella.
FORNICAR, SIMPLEMENTE ES: PERDER O DERRAMAR LA SIMIENTE.
Si hojeamos un diccionario cualquiera, leeremos que: Fornicación es realizar un acto impuro o tener relación sexual fuera del matrimonio.
Si preguntamos a los sepulcros blanqueados, es decir a los "religiosos": ¿Qué es fornicación? Nos saldrán con la estupidez de que: "Fornicación es tener relaciones sexuales antes del matrimonio", y con la Biblia en la mano "fundamentarán" su idea de fornicación.
Y "esas" ideas, torcidas intencionalmente, la predican de puerta en puerta. Pobrecitos, no saben lo que es fornicar... ni lo sabrán nunca, pero, aunque están "casados" religiosamente, fornican sin saber, fornican místicamente, hipócritamente... pero, dejemos a un lado los credos y continuemos con nuestra información.
Fueron muchos, millones y millones los seres que poblaron esos grandes continentes de La Lemuria.
Cincuenta mil millones de almas perversas y fornicarias poblaron los continentes, y llegaron a tal grado de "civilización", que les permitía vivir cientos de años, en magníficas ciudades submarinas, subterráneas, aéreas y flotantes, que ni sueñan los actuales fornicarios del siglo XX. Conocían las maravillas de la electrónica y la energía atómica, y conocían el horror de la guerra, del hambre, la miseria y la degeneración.
Afortunadamente, no todo eran tinieblas densas y podredumbre civilizada.
Entre toda esa vorágine de vicio, corrupción y degeneración, surgieron algunos descontentos del ritmo animal de vida que se llevaba, surgieron los rebeldes que se enfrentaron al mundo, a sus convencionalismos, sus matrimonios, sus divorcios, sus abortos, etc. y buscaron la luz, la verdad, buscaron a Dios.
Lo encontraron, volvieron al sendero, se bañaron en las aguas bautismales, despertaron sus conciencias adormecidas, se desarrollaron en sí mismos, reconquistaron sus poderes perdidos, recobraron la inocencia y conquistaron la virtud. Fueron perseguidos, injuriados, golpeados, flagelados, sometidos a tormento, quemados vivos en las hogueras, o crucificados...
Se levantaron profetas, se levantaron los apóstoles de la Cruz y la Rosa, y se erigieron Templos, se instauraron sublimes Colegios Iniciáticos, se organizaron Comunidades y Santuarios, y la Luz Divina dió su mensaje de Vida, Muerte, Amor, Libertad y Sabiduría.
Muchos fueron los llamados... muchos... pero, pocos realmente, fueron merecedores de ser escogidos.
Difícil, muy difícil resultaba enfrentar una simple vida contra las legiones de convencionalismos, dogmatismos, creencias, religiones, ciencias, etc. Difícil, casi imposible, era vencer esas terribles batallas contra el "Creced y multiplicaos", contra el matrimonio, contra las caducas y corrompidas leyes, contra las costumbres, etc.
Muchos mártires sembraron con sus cuerpos el sendero hacia la luz, y muchos otros paladines del fuego y la luz recorrieron ese místico sendero de la cristificación.
Eran tiempos difíciles, muy difíciles, casi semejantes a los actuales... Todo sabía a fornicación, adulterio, placeres, orgías, dinero, explotación, miseria, podredumbre, degeneración, etc.
Los Maestros e Iniciados de la Augusta Fraternidad Blanca, luego de exhaustivos análisis, intensificaron su trabajo de amor, de enseñanza esotérica, de comunicación de los misterios de la Luz, de advertencia contra la degeneración, y establecieron aquí y allá magníficos centros de instrucción esotérica, de educación sexual regeneradora, de santuarios, Templos, etc.